Escaño Cero.- La otra solidaridad.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)

El gobierno español ha hecho tofo lo que estaba en su mano, y con éxito, para conseguir la liberación de dos ciudadanos españoles, Vilalta y Pascual, secuestrados por Al Qaeda. Pero es evidente que Al Qaeda no ha liberado a Albert Vilalta y a Roque Pascual por motivos humanitarios. Como es igual de evidente que la mayoría de los actores que han trabajado para su liberación tampoco lo han hecho gratis total. También hay que destacar que el silencio de partidos y medios de comunicación ha ayudado a que el gobierno pudiera gestionar con tranquilidad una situación tan difícil.

Ahora que el secuestro ha tenido un final feliz llega el momento de la reflexión en voz alta. Quizá lo primero que hay que decir es que la solidaridad, la ayuda humanitaria, debe de llegar a sus destinatarios a través de cauces que no sean las de un grupo de gente entusiasta y solidaria dispuesta a repartir sobre el terreno esa ayuda rememorando aquella película de Bienenido Mr. Marshall.

Hay ONG’S que han profesionalizado su labor, que llevan muchos años en primera línea en situaciones difíciles en cualquier lugar del mundo donde hay una catástrofe. Saben como hacerlo, como moverse, donde están los límites de su actuación y cuando los riesgos son superiores a la labor que pueden hacer. Pienso en Médicos sin Fronteras,*por no ir más lejos.

También hay organismos internacionales como Cruz Roja que tienen la capacidad de hacer llegar la ayuda humanitaria. Y desde luego los misioneros. Si, cualquiera que haya viajado por el Tercer Mundo, sabe que los misioneros siempre están en los ligares más difíciles, en los más terribles y es más, cuando todo el mundo se va, cuando hay una guerra y al final los soldados de Naciones Unidas se van y las ONG’S se van ,allí se quedan ellos como última esperanza y ayuda de quienes nada tienen.

De manera que quienes quieran contribuir a ayudar a paliar la situación del Tercer Mundo, tienen cauces suficientes para hacerlo sin necesidad de embarcarse en una aventura por países donde sus vidas pueden correr un grave riesgos, y también pueden poner en riesgo la vida de quienes deben de intentar liberarlos.

Al Qaeda es un grupo criminal que actúa con impunidad en la zona del Magreb y en tantas otras zonas del mundo y los cándidos occidentales que se empeñan en montar caravanas para llevar ayuda a esos países que nada tienen, lo único que hacen es, además de poner en riesgo sus vidas, contribuir a engordar la cuenta corriente de esos desalmados discípulos de Ben Laden.

Porque la mayoría de los países claro que pagan el rescate para poder recuperar a sus conciudadanos, y no seré yo quién se lo reproche. Pero es evidente que con ese dinero van a comprar más armas, van a ser más fuertes.

La solidaridad no se demuestra yendo personalmente a entregar unos cuantos kilos de material. Se puede ser solidario ingresando una cantidad de dinero en las cuentas de las diversas ordenes de misioneros o de Cruz Roja, o de Médicos sin Fronteras o de cualquier organización seria. Lo otro, ese montar una caravana de camiones integrada por un grupo de amigos con buenas intenciones, es lo que se viene llamando turismo solidario.

Vuelvo al principio. A falta de información, solo se puede decir que el Gobierno español ha actuado correctamente y sobre todo ha logrado el objetivo principal que era traer de vuelta a casa a Roque Pascual y Albert Vilalta. Pero ya digo que más allá de la alegría por su regreso, es hora de que quienes se dedican a este tipo de acciones solidarias se lo piensen dos veces antes de poner sus vidas en peligro y la de los demás.

Ya sé que ingresar dinero en la cuenta de Cruz Roja es menos vistoso que irse en persona a recorrer medio Africa para llevar ayuda humanitaria, pero si se quiere ayudar de verdad, ese es el camino, lo otro,siento decirlo,es turismo solidario.

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