Amnistía y Human Rights acusan al ejército sudanés de crímenes de guerra en Kordofan del Sur

Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) afirmaron este martes que las fuerzas armadas de Sudán pueden haber cometido crímenes de guerra en Kordofán del Sur (Estado fronterizo con Sudán del Sur), al bombardear de forma indiscriminada zonas civiles en las montañas Nuba y evitar que llegue ayuda a las personas desplazadas.

Así lo atestiguaron investigadores de ambas organizaciones de derechos humanos en una misión a la zona entre el 14 y el 21 de este mes de agosto, donde comprobaron que una campaña de bombardeos indiscriminados está matando y dejando heridos a hombres, mujeres y niños desde principios del pasado mes de junio.

La misión de AI y HRW investigó 13 ataques aéreos en Kauda, Delami y Kurchi, que mataron al menos a 26 civiles y dejaron heridos a otros 45 desde mediados de junio.

Además, los investigadores fueron testigos del lanzamiento de bombas desde aviones Antonov sobre las tierras de cultivo y los pueblos de forma casi diaria, lo que obligaba a la población civil a buscar refugio en las montañas y en las cuevas, y fotografiaron el incidente.

En todos los ataques investigados por los investigadores, aparentemente no había objetivos militares y el tipo de municiones utilizadas y la forma indiscriminada en que fueron lanzadas violaban el derecho internacional humanitario.

Amnistía y Human Rights señalaron que más de 150.000 personas se han visto obligadas a huir de sus casas en Kordofán del Sur desde comienzos del pasado mes de junio y que las autoridades sudanesas han bloqueado la asistencia humanitaria y el flujo de bienes y servicios básicos.

Las comunidades de desplazados están forzadas a abandonar sus hogares por los bombardeos incesantes y viven en duras condiciones en las cuevas, las cumbres, bajo los árboles y en la selva, lejos de las ciudades. Además, carecen de alimentos suficientes, medicinas, saneamiento y protección contra las fuertes lluvias.

Muchas familias desplazadas dijeron a los investigadores que estaban comiendo bayas y hojas y que sus hijos sufrían diarrea y malaria.

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