Una joven denuncia al exdictador de Gambia por violación y detalla su estrategia como depredador sexual

«No hubiera soportado ser la esclava sexual del presidente de Gambia”

Toufah, exiliada en Canadá, decide salir del anonimato y lidera un movimiento #metoo aún latente en África

"No hubiera soportado ser la esclava sexual del presidente de Gambia”
"No hubiera soportado ser la esclava sexual del presidente de Gambia” BBC

Una historia durísima. Toufah Jallow acudía al palacio presidencial de Gambia dispuesta a arrodillarse ante Alá y acabó postrada ante la lascivia de Yahya Jammeh, un déspota que, quizás por creerse un ser divino, no muestra signos de humanidad. Llegaba orgullosa por ser la elegida para leer el Corán e inaugurar el mes de pureza del Ramadán y regresó a casa sintiéndose tan sucia que restregó su cuerpo tembloroso bajo la ducha por una eternidad. ¿A quién acudir para escarmentar a un violador que resultaba ser el hombre más poderoso del país? ¿Cómo despojarse de esa huella de infamia? Solo ella veía esa marca, pero ahí sigue, indeleble desde el 2015. La respuesta tardó años en brotar en su cabeza: para sobrellevar el lastre de un abuso tan brutal no hay más remedio que destapar las heridas. Para combatir la tiranía solo sirve mostrar las cicatrices al mundo, según recoge el autor original de este artículo Víctor Vargas Llamas en elperiodico.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético y innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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