El juez ordena procesar a tres enfermeros por matar a 15 pacientes y descarta que sus acciones fueran piadosas

El juez Rolando Vomero ha ordenado procesar a tres enfermeros por matar a 15 pacientes, en lugar de los 16 que pedía la Fiscalía, y ha descartado que los enfermeros actuaran de forma piadosa, ya que eran conscientes de que las medicinas que suministraban a los pacientes iban a provocarles la muerte.

Vomero ha imputado a Juan Acevedo diez delitos de homicidio especialmente agravado, en lugar de los once que pedía la Fiscalía, y a Marcelo Pereira cinco asesinatos, después de que ambos confesaran que desde hace aproximadamente «un par de años» medicaban a algunos pacientes para aliviar su sufrimiento.

Además, Vomero ha descartado que Acevedo y Pereira llevaran a cabo estos crímenes por piedad, tal y como ambos han argumentado, al considerar que los enfermeros eran profesionales con una «vastísima experiencia» que conocían los efectos de la medicación que suministraban a los pacientes.

En el auto de procesamiento, Vomero apunta que «una prueba incorporada al proceso judicial permite sin esfuerzo deducir la intención de matar» y que «no existe ninguna prueba que dé cuenta de las continuas súplicas de las víctimas», por lo que «no se puede considerar que estemos ante homicidios piadosos».

Además, el juez ha ordenado realizar una pericia psicológica a Acevedo y Pereira para determinar si padecen algún tipo de trastorno de esta naturaleza que les haya llevado a perpetrar estos crímenes, según informa el diario uruguayo ‘El País’.

En cuanto a la tercera persona implicada en el proceso judicial, Andrea Acosta, Vomero ha ordenado su procesamiento como cómplice de un delito de homicidio especialmente agravado, porque «sabía que le habían suministrado una sustancia a un paciente, participó de su reanimación y no le dijo nada al médico».

El auto de procesamiento destaca que el jefe de la Unidad Coronaria, José Pedro Patritti, presentó el 13 de marzo al director del Hospital Maciel, Raúl Gabus, un informe en el que alerta de que en 2011 se produjo un «brusco incremento» de la mortalidad, ya que pasó al 10 por ciento, seis puntos por encima de la media anual.

DECLARACIONES DE LOS IMPUTADOS

En sus comparecencias ante Vomero, tanto Acevedo como Pereira han admitido que son los responsables principales de las muertes de al menos 15 pacientes en el Hospital Maciel, donde trabajaban junto a Acosta.

Pereira ha reconocido que «suministró medicación que no estaba en la historia clínica a pacientes que estaban en fase terminal». «Eran pacientes que estaban sufriendo, (aunque) no desde el punto de vista del dolor. Eso es horrible, por eso les di morfina o Dormicum, (pero) no fue con el fin de matar a nadie», ha asegurado.

En concreto, se ha referido al caso de Santa Gladys Lemos Ibáñez, la última paciente en morir. Según su versión, le inyectó una ampolla de morfina «con el fin de sedarla, no de matarla», tras lo cual sufrió un paro cardio-respiratorio, pero él no avisó al médico hasta terminar su turno.

En la misma línea, Acevedo ha argumentado que «llega un momento en que no se puede tolerar tanto sufrimiento». «Yo llegué al límite y tomé la decisión de hacer que la gente dejara de sufrir. Mi intención no era parar la vida, sino permitir descansar», ha explicado.

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Autor

Irene Ramirez

Irene Ramirez. Responsable de campañas en Grand Step. Fue redactora de Periodista Digital entre 2012 y 2013.

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