"La actuación del Gobierno argentino es patética e impropia"

Brufau: «Es de dictadores que se echase a nuestra gente antes incluso de que Kirchner leyese el decreto»

"Ahora verán que hay intoxicación porque en eso son expertos"

El presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, asegura que «sin duda» el gran hallazgo de hidrocarburos no convencionales en el yacimiento de Vaca Muerta «está detrás» de la decisión del Gobierno argentino de expropiar un 51% de YPF. La entrada de funcionarios argentinos en la sede de YPF para expulsar este lunes 16 de abril de 2012 a directivos españoles ha sido calificada de «patética y vergonzosa» por parte de Brufau, que cree que es «impropia de un país moderno».

A pesar de todo, el presidente de la petrolera asegura que la expropiación de YPF no afectará a sus planes de desarrollo ni a su estrategia en materia de dividendos, así como tampoco al suministro de hidrocarburos a España ni al precio de los combustibles.

Aseguró que «tener que presenciar, por ejemplo, la entrada en nuestra instalaciones, al amparo de una ley del presidente Videla, que era un dictador, en nuestras instalaciones, de agentes que echaban a nuestra gente antes incluso de que la presidenta acabara de explicar el decreto de intervención. No es propio de un país moderno. Esta no es la Argentina querida, la Argentina querida es otra. Y la gente merece más cosas que las que estamos padeciendo en estos momentos. Ahora, verán como va a haber intoxicación, porque en eso son muy expertos».

La decisión del Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner de expropiar un 51% de YPF ha sido valorada este martes en rueda de prensa por el presidente de Repsol YPF, que ha asegurado que «sin duda» el gran hallazgo de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta «está detrás» de esta determinación.

«Alguien tiene que explicar por qué el administrador piensa que somos los culpables de todo lo que le pasa a Argentina, de su crisis energética, y por qué se nos somete a una vil expropiación», aseguró Brufau, que señaló que «más de la mitad» del discurso de Kirchner sobre la expropiación giró en torno a Vaca Muerta.

Este yacimiento está valorado entre 13.000 y 14.000 millones de dólares, si bien la petrolera española no incluye esta cuantificación en los 10.500 millones de dólares (unos 8.000 millones de euros) que reclamará al Estado por el 57% expropiado.

En una presentación de actividad de YPF, Repsol calcula que el valor de YPF es de 18.300 millones de dólares (unos 14.000 millones de euros), o de 46,55 dólares por acción, mientras que el de la participación del 57% de la española en la argentina asciende a 10.500 millones de dólares (unos 8.000 millones de euros). «Todos los Estados tiene derecho a expropiar, pero a pagar también el precio justo», afirmó Brufau.

«EXPROPIAR A PRECIO DE SALDO»

Las autoridades argentinas, según indicó el presidente de Repsol, desean «expropiar a precio de saldo» YPF, «sin formular oferta pública de adquisición de acciones». «Con este mecanismo, el Gobierno pretende tomar el control de YPF sin formular una oferta pública de adquisición de acciones por el 100% por la que viene obligado por ley y por los estatutos de YPF, como compromiso como garantía a los inversores a los que quería cautivar», señaló.

Brufau, quien dijo haber recibido propuestas por escrito de otras empresas internacionales por la compra de parte de YPF, consideró que «la expropiación es una forma de tapar la crisis social que vive Argentina» y «un acto ilegítimo e injustificable» que, además, discrimina a la empresa argentina sobre otras del país y a Repsol sobre otros accionistas.

Por este motivo, Repsol exigirá en los tribunales un «resarcimiento por daños y perjuicios», y «tomará todas medidas legales a su alcance» contra el Gobierno argentino, que van de lo contencioso administrativo a reclamaciones ante los mercados de valores y los tribunales internacionales de arbitraje. «Somos una compañía española y a lo mejor hay ganas de bronca», manifestó el presidente de la petrolera.

Al ser preguntado acerca de cómo conoció los planes del Gobierno argentino, Brufau señaló que los propios funcionarios argentinos le advirtieron de que «la señora estaba enojada», sin querer ofrecerle más detalles. «Cuando vi que había una reunión a las doce de la mañana, no era difícil pensar que iba a pasar lo que pasó», dijo.

UNA ACTUACIÓN «IMPROPIA DE UN PAÍS MODERNO»

Precisamente el hecho de que el 16 de abril de 2012 entraran funcionarios argentinos en la sede de YPF para expulsar a directivos españoles ha sido calificado de una acción «patética», «vergonzosa» e «impropia de un país moderno» por parte de Brufau, que aseguró que a los directivos españoles «se les obligó a marcharse» cuando todavía no había concluido el discurso de la presidenta argentina.

Los juristas de Repsol consideran que esta toma de control de la sede de YPF supone de por sí una asunción del control de la empresa, lo que se traduce en una vulneración jurídica adicional a la propia nacionalización. Es más, Brufau aseguró que tal nacionalización «no va a quedar impune» y además vaticinó que «otros accionistas» de YPF podrían tomar medidas legales contra el Ejecutivo argentino.

De hecho, el presidente de la petrolera se mostró «tremendamente preocupado» con la situación de Enrique Eskenazi y el Grupo Petersen, que tienen un 25% y que deben refinanciar los préstamos con los que adquirieron esta participación.

«No está justificada la medida desde el punto de vista de la utilidad pública y resulta inadmisible tachar la política de YPF de cortoplacista y reductora de reservas», afirmó Brufau, tras indicar que a partir de ahora la compañía española dispone de un «amplio abanico de medidas jurídicas».

Repsol ha considerado que la «batalla» en Argentina «no está perdida y va a durar mucho», así como ha adelantado que la compañía española tiene intención de mantener un 65 en el capital de YPF mientras «va a por todas» y le reclama al Estado argentino los 10.500 millones de dólares (unos 8.000 millones de euros).

Asimismo, Brufau asegura que el Gobierno español «ha actuado con firmeza y rigor», a la vez que ha mostrado «mesura y tacto» en la crisis generada por la decisión del Gobierno argentino. También entiende que la Unión Europea «está muy preocupada» por la deriva de los acontecimientos.

LA NACIONALIZACIÓN DE YPF NO AFECTA

Por el momento, según ha indicado Brufau, la nacionalización de YPF no afecta al conjunto de la compañía fuera de Argentina ni a su generación total de caja, si bien está trabajando en un nuevo plan estratégico, que será presentado a finales de mayo para poner al día los principales proyectos de futuro.

Precisamente antes de que tuviera lugar el anuncio de la expropiación, Repsol había recibido ofertas de varias compañías internacionales por una parte de YPF, tal y como ha desvelado su presidente. Además, la petrolera había ofrecido varias soluciones al Gobierno argentino, entre ellas la de la entrada de un socio en YPF «mediante ampliaciones de capital o comprando» a la propia Repsol una parte de la participación.

Por otro lado, Repsol aseguró, mediante un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que la expropiación de YPF no afectará a sus planes de desarrollo ni a su estrategia en materia de dividendos debido a la «solidez» de su posición financiera.

Tampoco influirá en el suministro de hidrocarburos a España ni al precio de los combustibles, ya que, según indicó Brufau, el negocio en Argentina es «cerrado» y tiene como destino las refinerías argentinas, por lo que España no importa combustible del país austral.
El presidente de la petrolera recordó que la nacionalización «viene acompañada de una campaña de hostigamiento, de coacciones y de filtraciones interesadas para provocar la caída del precio de las acciones de YPF y facilitar su expropiación a precio de saldo».

Asimismo, Brufau recordó que en 2010 la presidenta argentina se mostraba «extraordinariamente feliz por las inversiones de YPF en el país y por que fuera el mayor contribuyente».

En noviembre, el representante del Gobierno en el directorio de la filial anunció que el Estado votaba contra el dividendo, pero «estaba de acuerdo con la actividad que se estaba desarrollando». «Ahora, el señor De Vido (ministro argentino de Planificación) debe de estar disfrutando sentado en mi silla, imaginándose cosas», aseguró.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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