Nicolás Maduro había descartado la posibilidad de que observadores internacionales supervisen las elecciones legislativas

La Peste Roja no quiere observadores

Las palabras del tirano, dos semanas después, fueron repetidas por la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena

La Peste Roja no quiere observadores
Maduro, y Chávez de fondo PD

Afirmó que en las elecciones parlamentarias del 6D habrá acompañantes internacionales pero no "observadores internacionales"

Tres circunstancias son consideradas por Otto von Bismarck como grandes generadoras de mentiras: la guerra, la cacería y la tercera -que es la que me obsesiona- el periodo antes de las elecciones; justo el que estamos viviendo los venezolanos que a menos de cuatro meses tendremos elecciones legislativas, y como toda votación donde el castrochavismo ha participado, está lleno de mentiras.

Fácilmente ubicamos a un mentiroso compulsivo. Ese fue Hugo Chávez, militar golpista que al igual que irrumpió matando, lo hizo mintiendo. Asentó las razones de sus sangrientas intentonas golpistas en la necesidad de adecentar la dirigencia del país, combatir la corrupción y generar igualdad y justicia en una sociedad donde buena parte de sus integrantes le creyeron y muy pronto comenzaron a pagar por tamaña simplicidad.

Ese mentiroso que fue Hugo Chávez marcó con sus mismos vicios a los cómplices que le secundaron y los puso en puestos clave de un régimen que concibió con la tiranía cubana como modelo. Esos herederos siguen mintiendo cínicamente en todas las áreas que integran una tragedia que nos agobia.

Tragedia donde el fraude electoral es tan normal que aunque a finales de julio Chúo Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), afirmara que es necesario que una misión de observación internacional evalúe antes, durante y después el proceso de elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre, esto es como oír llover para un hatajo de vándalos que saben que perder el poder es perder la impunidad de sus crímenes y por tanto cualquier exabrupto vale.

Así ya el 27 de julio Nicolás Maduro había descartado la posibilidad que observadores internacionales supervisen las elecciones legislativas y sus palabras dos semanas después sin variantes fueron repetidas por la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, que afirmó que en las elecciones parlamentarias del 6D habrá acompañantes internacionales pero no «observadores internacionales», agregando además que esos observadores pretendan monitorear el proceso electoral venezolano y con ello influir en los comicios, es inaceptable porque «ni el CNE ni Venezuela son monitoreables o tutoreables».

Esto me retrotrae a cuatro años atrás cuando la analista política Elizabeth Burgos denunció la verdadera razón que llevó a Hugo Chávez a financiar la construcción de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) en La Habana. Centro ideado por los tiranos Castro para controlar «todo lo electrónico en Venezuela, elecciones incluidas» y que los resultados muchas veces denunciados como fraudulentos nos clarifican que desde Cuba se controla absolutamente la materia electoral.

Elizabeth Burgos como les digo, hace ya 4 años mostró como ese centro de espionaje cubano funciona desde tiempo atrás controlando muy bien todo aquello que pueda poner en riesgo los gobiernos títeres que en la región responden a intereses de la tiranía castrista y sin ambages alertó:

«Ante un aparato de tecnología informática de esa envergadura, costeado por Venezuela, y la instalación del cable óptico entre Caracas y La Habana, no hace falta adivinar desde dónde se controlará el sistema de votación del cual se ha equipado Venezuela. Ya lo dijo Fidel Castro cuando los sandinistas perdieron la elección presidencial que dio paso al gobierno de Violeta Chamorro: Nunca más «perderemos» una elección. A Fidel Castro nunca más se le tomará desprevenido».

Ahora yo me pregunto como lo he hecho en cada elección y ante cada resultado: ¿Y qué espera ese liderazgo opositor venezolano para comenzar a preocuparse y actuar si es que de verdad piensa que con votos podrá poner fin a la pesadilla castrochavista?

Ese esbirro en funciones de canciller que es Bruno Rodríguez Parrilla hace pocos días frente a John Kerry señaló:

«Yo me siento muy cómodo con la democracia cubana», y como si soberanía nacional, democracia, relaciones del Estado, leyes internacionales y derechos humanos fueran asuntos subjetivos atribuyó -como siempre- a los Estados Unidos «una mala interpretación de la historia, incluida la de la última mitad de siglo XX».

Cierro resaltando que no se debe olvidar que en Venezuela hay una tiranía y el cuento de «Democracia» favorece a la Peste roja; también que quizá vote el 6D pero aclarando: No tengo ni una sola razón para pensar que este régimen abyecto respete mi voto, ni la MUD lo defienda. Y como dijo alguna vez el escritor norteamericano James Baldwin:

«No creo lo que dices, porque veo lo que haces».

NOTA.- Más columnas de Eleonora Bruzual

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