Franklin Nieves solo revolvió la letrina…

Bribones y pestilentes “instituciones”

Pero eso no parece importar a pseudo opositores colocados donde la conchupancia con la Peste les genera pingües ganancias

Innecesario resulta contar aquí quién es Franklin Nieves. Difícil que alguien al tanto de la actualidad venezolana desconozca su historial y su huida final.

Franklin Nieves corroborando lo que por evidente todos sabemos: Que Leopoldo López es inocente y que su condena a más de 13 años de cárcel es una más de las acciones brutales de una neotiranía que desde hace casi 17 años impera en Venezuela destruyendo sus instituciones, saqueando sus arcas y pateando su soberanía.

Nieves que no solo sustentó las mentiras contra López, también contra decenas de otros venezolanos que se pudren en infectas celdas porque a la banda gobernante le gusta patear toda disidencia y toda rebeldía.

Pero como les digo, no me centraré en él, pero sí en los que o pretenden que sea silenciado o se hacen los locos con sus denuncias porque sin la menor duda, a líderes como Leopoldo López los quieren en chirona.

Semana a semana mi columna se nutre de sucesos que dejan a las claras la putrefacción imperante en el espectro político de Venezuela… Día a día por casi dos décadas de Peste Roja observamos la barbarie hecha ideología, la corrupción vestida de revolución, la traición presentada como el camino a una cacareada independencia, después que la verdadera, la que tuvimos desde el 5 de julio de 1811 estos hampones empoderados pretenden desconocer y trastocar en dependencia a la tiranía castrista responsable de la misma ruina y la misma degradación en Cuba.

Peste roja donde un conspicuo truhan -Adán Chávez- hermanísimo del malandro mayor, no sé si como gratitud a qué coima o a cuál guiso le llevó a la zafia Cristina Kirchner, otra emblemática de esta desgracia continental nacida con el arribo al Poder del tropero golpista Hugo Chávez, un perro de raza Mucuchies, la misma del valiente y leal Nevado, el perro de Simón Bolívar que estuvo junto a él en travesías y combates, hasta que en la Batalla de Carabobo, que selló nuestra independencia, fue atravesado por una lanza que cegó su vida.

Pues el hermanísimo del malandro mayor le regaló a la Cristina K un cachorro de Mucuchies y le pareció graciosísimo llamarlo Simón. Y no podía sino ser así, viniendo de uno de los malandros rojos que han hecho de Simón Bolívar un cómplice de su montonera y una osamenta mancillada para satisfacer oscuras prácticas satánicas impuestas aquí por esa cubanera rapaz, tribal e invasora.

Bandidos lavando el cerebro a poblaciones que primero les inyectaron odio y avivaron resentimientos, para luego convertirlos en mendicantes de limosnas tiradas por unos ladrones cuya única meta fue y es saquear Venezuela, hacerse de incontables fortunas y eternizarse en el Poder para de esa manera garantizarse impunidad.

Eternizarse sin disimulo alguno, algo que a las claras Nicolás Maduro anuncia cuando la pasada semana a través de la televisora del Estado o del PSUV, dijo:

«En el escenario hipotético negado de que la oposición llegara a ganar las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre no entregaré la revolución y pasaré a gobernar con el pueblo y en unión cívico militar».

¿Se necesita más claridad en esta declaración del indocumentado que ocupa la silla de Miraflores?

Se necesitan más pruebas de las intenciones que mueven a esta marioneta de los tiranos Castro que ahora, mientras se aprovechan de aliados incondicionales como Obama y Bergoglio, a la vez mantienen su colonia más estratégica, esa que les permitió hacerse de millones y millones de dólares, extender su influencia por todo el continente y convertir al sanguinario tirano heredero Raúl Castro, en el arquetipo del demócrata.

Franklin Nieves solo revolvió la letrina… Pero eso no parece importar a pseudo opositores colocados donde la conchupancia con la Peste les genera pingües ganancias. Nieves un deshonesto que ha condenado a muchos inocentes, que es cómplice de crímenes de lesa humanidad, pero que hay que contentarse porque haya decidido -por las razones que sean- dejar en claro que la justicia en Venezuela es una farsa montada por Chávez, Maduro, Diosdado Cabello, Luisa Ortega Díaz y decenas de bribones de civil y de uniforme, de charretera y de birrete. Chorocratas, narcomilitares, opositores cooperantes y otras larvas que tienen la osadía de llamarnos gusanera (Ramos Allup Ipse dixit) por cuestionar sus complicidades.

Larvas criollas y foráneas que podemos ver -por ejemplo- cuando ahora, Venezuela con el mayor número de presos políticos del continente vuelve a ser garante de Derechos Humanos en la ONU. La ONU, otra «cosa» pestilente.

Eleonora Bruzual

NOTA.- Aquí más columnas de Eleonora Bruzual

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