Los chavistas se indignan con la petición de amnistía a los presos políticos

La Asamblea democrática venezolana se da seis meses para destituir al Gobierno de Maduro

Las amenazas y los matones del régimen no frenan la multitudinaria manifestación opositora para apoyar a sus diputados

La Asamblea democrática venezolana se da seis meses para destituir al Gobierno de Maduro
Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López.

El tirano chavista reforma la ely un día antes de que expire la posibilidad de hacerlo, para evitar que controlen el Banco Central

Se inica una nueva era en Venezuela. Un tiempo plagado de peligros, en el que los chavistas -amigos y financiaados de Pablo Iglesias y Podemos- usarán todas las artimañas incluidas las violentas, pero que a la postre culminará con el derrocamiento de un régimen inícuo, que ha condenado a la miseria a los venezolanos.

Poco antes de la una y media de la tarde de este 5 de enero de 2016 en Caracas, Henry Ramos Allup, dirigente del partido Acción Democrática (AD), se juramentó a sí mismo -tras ser elegido con los votos de la mayoría opositora- como nuevo presidente de la Asamblea Nacional venezolana.

Así daba inicio a una nueva era política en Venezuela, una dimensión desconocida en la que un Parlamento con mayoría de dos tercios de la oposición se prepara para desafiar al debilitado Gobierno de Nicolás Maduro.

Allup sostuvo que la Asamblea implementará en seis meses un mecanismo «para cambiar de Gobierno».

Pocos minutos después de la toma de posesión de Allup se vio la primera muestra del encono que, se espera, dominará las sesiones del legislativo de ahora en adelante. El resto de la directiva de la Asamblea, que incluye al democristiano Enrique Márquez como primer vicepresidente, y a Simón Calzadilla, del centroizquierdista Movimiento Progresista, prestó juramento entre abucheos y rechiflas de la bancada revolucionaria y sus barras bravas. El jefe de ese bloque, el exministro de Educación y diputado Héctor Rodríguez, presentaba constantes mociones de orden ante Ramos Allup.

A la postre, los representantes chavistas abandonaron el hemiciclo como protesta ante lo que consideraron violaciones al reglamento interno de la Asamblea.

Lo que sacó de sus casillas a los diputados oficialistas fue la intervención del jefe de la bancada opositora, Julio Borges, del partido Primero Justicia (PJ), en la que mencionó como primer cometido de la agenda parlamentaria la aprobación de una Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional para beneficiar al casi centenar de presos políticos. Según el bando progubernamental, una intervención de ese tipo no tenía cabida en una sesión inaugural.

Ramos Allup, que lamentó la deserción de los diputados chavistas, mencionó además en la jornada la que parece el mayor y más explícito aviso contra el régimen: ofreció que desde la Asamblea se implementará en seis meses un mecanismo «para cambiar de Gobierno».

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