REPRESIÓN, HAMBRE Y MUERTE

Tortura en la Venezuela chavista y a plena luz del día

A medida que el régimen chavista pierde el control se hace más sanguinario con la ayuda de Cuba.

Lo prueba el documento, remitido a la Corte Penal Internacional (CPI), que estudia en fase preliminar la acusación contra los dirigentes chavistas por crímenes de lesa humanidad.

La investigación pone caras a las víctimas y a los torturadores.

Recoge el informe los testimonios que confirman al menos 83 casos de víctimas directas de torturas. Apunta directamente a la División General de ContraInteligencia Militar (DGCIM) como principal perpetrador de la represión. En el 95% de los casos denunciados el DGCIM es el responsable.

En 2019 se han enseñado especialmente con los disidentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y han contado con la supervisión directa de uniformados cubanos, quienes han influido de forma determinante en «los patrones de tortura» aplicados.

El 53% de las víctimas son civiles y el 47% militares.

La llamada tortura blanca es el aislamiento prolongado cuyo fin es doblegar la voluntad del detenido.

Al arrestado se le encierra en un cuarto sin luz solar, ni ventilación y se impide que concilie el sueño. Apenas les dan de comer y de beber y les someten a temperaturas extremas. Les privan de cualquier privacidad.

En el 95% de los casos hay violencia sexual.

Empiezan con golpes, puntapiés, o puñetazos, propinados por varios victimarios, y luego pasan a ataques con objetos contundentes y reiterados hasta provocar sordera o pérdidas de visión, por ejemplo.

En el 60% de los casos se ha denunciado la práctica de asfixia, practicada hasta la extenuación.

A veces con bolsas plásticas con sustancias tóxicas. En el 48% se aplicaron descargas eléctricas, en algunos casos (15) en genitales.

También es común (52%) colgar al preso de vigas o tubos de metal, o incluso grúas. Recurrieron a sustancias psicotrópicas, tóxicas o ácidos en un 46% de los casos.

Todas las víctimas han sufrido torturas psicológicas, como la amenaza de muerte, el aislamiento, la incomunicación con las familias.

Muchos pierden la noción del tiempo. Es habitual que no se les alimente bien y que se les prive de la higiene o de la posibilidad de utilizar un aseo.

En el 49% de los casos hay denuncias de violencia sexual, desde amenazas de violación, intentos de violación, actos lascivos violentos y un caso de violación.

Los cálculos oficiosos estiman que unos 25.000 cubanos operan en Venezuela en amparo del régimen chavista. Cada tres meses rotan por los distintos centros de la contrainteligencia chavista esparcidos por todo el país.

A los cubanos los llaman «los isleños» y tendrían su base de operaciones en Fuerte Tiuna, en Caracas.

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