El tren de aterrizaje es una de las partes más comunes del avión usadas por los polizones

La increíble historia del cubano que llegó a Miami en la bodega de un avión

La increíble historia del cubano que llegó a Miami en la bodega de un avión
El joven pidió agua a los empleados que lo encontraron en la bodega del avión de Swift Air Twitter

La madrugada de este viernes, un cubano de 26 años llegó al Aeropuerto Internacional de Miami en la bodega de un avión procedente de La Habana, según recoge el autor original de este artículo BBC News Mundo y comparte Manuel Trujillo para Periodista Digital.

Los trabajadores del aeropuerto descubrieron al polizón mientras descargaban las maletas del vuelo chárter perteneciente a la compañía Swift Air.

El joven, quien fue identificado como Yunier García Duarte, se había infiltrado en la aeronave con el objetivo de alcanzar suelo estadounidense, donde de acuerdo a varios reportes comenzará un proceso para solicitar asilo político.

A lo largo de la historia, decenas de personas han viajado como polizones en distintos medios de transporte, en muchas ocasiones con el objetivo de emigrar a otro país en busca de una vida mejor.

Sin embargo, son los viajes aéreos los más riesgosos para quienes deciden emprender la peligrosa empresa: la mayoría de ellos muere en el intento.

El tren de aterrizaje de las aeronaves -el espacio más común usado por estas personas- no cuenta con calefacción, oxígeno ni presión artificial, elementos cruciales para que los pulmones funcionen con normalidad en la altitud.

Asimismo, a medida que los aviones ascienden, la temperatura exterior puede descender a unos 63 grados bajo cero, provocando hipotermia.

Si la persona sobrevive estas duras condiciones -que se pueden agravar más en dependencia de la altura que alcance la aeronave y los tiempos de vuelo- también existe la posibilidad de caer al vacío o ser aplastado por el movimiento del tren de aterrizaje, en el momento en que el avión baja las ruedas para tocar tierra.

Sin embargo, más de un polizón ha acaparado titulares por haber llegado milagrosamente con vida a sus destinos. En 2010, un rumano de 20 años sobrevivió a un vuelo de Viena al aeropuerto londinense de Heathrow escondido en el tren de aterrizaje, pero solo porque ese avión privado volaba por debajo de los 7.600 metros debido al mal tiempo.

En 2000, Fidel Maruhi Tahiti sobrevivió al viaje de 6.400 kilómetros de Tahití (en la Polinesia Francesa) a Los Ángeles y, dos años más tarde, Víctor Álvarez Molina llegó de Cuba a Canadá con vida. Todos ellos sufrieron hipotermia severa.

Aquí te contamos algunas historias de otros polizones que lograron su propósito.

En octubre de 1928, el joven estadounidense de 19 años se convirtió en la primera persona de la que se tiene noticia en infiltrarse en una aeronave con éxito.

Según quedó registrado en los reportes de prensa de la época, Terhune le apostó a su cuñado que podía «colarse» en el recorrido que el recién estrenado zepelín Graf haría desde Nueva Jersey (EE.UU.) hasta Friedrichshafen (Alemania).

Para ello, se metió en el hangar donde estaba aparcada la nave y se coló por la escotilla del correo. Cuando el zepelín sobrevolaba el océano Atlántico, el joven les dio la sorpresa a los que allí viajaban.

Los tripulantes lo pusieron a trabajar en la cocina como castigo y al aterrizar fue arrestado, aunque en Alemania muchos lo consideraron un héroe

El objetivo del joven no era emigrar (como suele ocurrir con los polizones) sino «ver el mundo», como se le citó en los numerosos artículos que relataron su historia.

En octubre de 1996, este joven indio de 23 años rebasó un viaje de 10 horas desde Delhi (India) hasta Londres (Gran Bretaña), en el tren de aterrizaje de un Boeing 747 perteneciente a la aerolínea British Airways.

Su hermano de 19 años, que viajaba junto a él, murió debido a las bajas temperaturas durante el vuelo, que se estima alcanzaron los -60 grados.

Cuando el avión aterrizó, después de un viaje de casi 6.500 kilómetros, Saini fue hallado en precarias condiciones de salud y trasladado a un hospital.

Los médicos describieron como un milagro el hecho de que hubiera salido vivo, pues el tren de aterrizaje de los aviones no tiene calefacción ni oxígeno, elementos cruciales para sobrevivir a la altitud.

Saini, a quien le fue negado el asilo en Gran Bretaña en un principio, aseguró que él y su hermano habían huido de India, pues allí los acusaban falsamente de pertenecer al grupo extremista Sikh.

En 2014, después de una larga batalla legal, el joven fue admitido para quedarse en el país y actualmente trabaja en el aeropuerto de Heathrow, el mismo al que llegó como polizón en 1996.

En 2000, este joven cubano de 24 años sobrevivió un vuelo de casi 15 horas metido dentro de un contenedor de carga, a bordo de un vuelo de Air France.

El vuelo había salido de La Habana con destino a París, a donde Viza dijo querer escapar de la crisis económica y una supuesta persecución política en su contra, por su afiliación opositora.

El cubano dijo hace poco en una entrevista a la prensa local de Miami, donde reside actualmente, que la oscuridad del compartimento donde hizo el viaje eran tanta que «no me podía ver las manos».

«Cuando el avión aterrizó, sentí un goteo en la nariz», dijo a la cadena AméricaTeVé.

El cubano había sufrido un sangrado severo debido a las altas temperaturas y los bajos niveles de oxígeno durante el viaje.

Si bien no sufrió daños severos a la salud, la fuga de Viza no fructificó: fue deportado a la isla el mismo año, al serle denegado el asilo en Francia.

Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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