TENIA 76 AÑOS

Muere quemada viva la diseñadora de la jet argentina Elsa Serrano por un fallo del aire acondicionado

Se inició un fuego en el colchón de la casa de Buenos Aires de la popular modista

Muere quemada viva la diseñadora de la jet argentina Elsa Serrano por un fallo del aire acondicionado
La diseñadora Elsa Serrano. PD

Un espanto difícil de entender, el de Elsa Serrano.

Triste final para la popular diseñadora, de 73 años, encontrada muerta la pasada semana en su piso de Buenos Aires.

Un problema con el aire acondicionado provocó un incendio que terminó con la vida de la modista. Su cuerpo fue encontrado carbonizado, como así comunicaron los bomberos y las autoridades. La autopsia ha determinado finalmente que murió por inhalación de humo, dejando sumidas en la más profunda tristeza a sus tres hijas: Roxana, Soledad y Belén.

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«No le quedó nada importante por hacer: se casó dos veces, nos tuvo a nosotras, vio nacer a todos sus nietos… Construyó un imperio con puro esfuerzo, a puro mérito, hasta llegar a la cima. Conoció el mundo entero, y a todo el mundo», escriben sus hijas en una carta que recoge Net TV. Y prosiguen: «Mamá era un camión de tan solo un metro sesenta.

Era fuerte, determinada, sabía lo que quería. Era alegre, transparente, no conocía el doble sentido ni el mal. Una mujer que nunca guardó rencor y siempre supo poner la otra mejilla. Era una mujer simple, sin vueltas».

Elsa Serrano fue la encargada de vestir a muchas famosas como Mirtha Legrand, Catherine Deneuve, Sophia Loren y Joan Collins, entre otras, pero también sus diseños consiguieron conquistar a grandes primeras damas de Argentina. También hizo el vestido de boda de Claudia Villafañe para su boda con Diego Armando Maradona en 1989 que, por aquel entonces, costó la friolera de 30.000 dólares.

Fue un icono en los años 90, pero con la crisis de 2001 en Argentina, Elsa Serrano tuvo que cerrar su adorada empresa.

«Cuando quebró y perdió su Maison en el 2001, nunca miró para atrás. No se lamentó ni bajó los brazos. Nosotras llorábamos, queríamos ‘rescatar cosas’ y ella nos decía: ‘No se preocupen mis amores, no pasa nada’. No estaba atada a las cosas materiales, porque tenía la ferviente convicción de que siempre podía volver a empezar. Como persona derecha y honesta que era, entregó las llaves y ese mismo día compró dos caballetes, un tablón y armó su atelier en casa. Renació como el Ave Fénix», han contado sus hijas en la citada carta que le han dedicado a su adorada madre.

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