AMIGOS, ALIADOS Y CÓMPLICES DE LOS TORTURADORES

El socialista Zapatero maniobra con lo peor de la izquierda iberoamericana para salvar al dictador Maduro

El ex presidente socialista, Podemos y Zapatero y sus siniestros aliados creen que pronto conseguirán que Biden levante sanciones contra la Venezuela chavista

El socialista Zapatero maniobra con lo peor de la izquierda iberoamericana para salvar al dictador Maduro
Andrés Manuel López Obrador, Zapatero, Rafael Correa, Alberto Fernández y Lula Da Silva son cómplices del tirano Nicolás Maduro. PD

Indigno y asqueroso el comportamiento de José Luis Rodríguez Zapatero.

Con los demócratas instalados ya en el poder no sólo en la Casa Blanca, sino también en el Capitolio, el régimen de Venezuela ha movilizado a sus aliados en la escena internacional, prioritariamente a través del llamado Grupo de Puebla, para conseguir un aligeramiento del duro régimen de sanciones aprobado por Donald Trump en sus cuatro años como presidente.

Y ha tirado en primera instancia de su principal cómplice que no es otro que el español Zapatero.

El pasado 28 de enero, durante una entrevista con Carlos Herrera en la cadena COPE, el líder opositor Juan Guaidó estuvo muy duro con Zapatero y con el papel que está jugando quien dirigiera los destinos de España de forma torpe durante ocho años.

«Es evidente que el expresidente Zapatero es un mediador de la dictadura, trabaja con la dictadura. Hace unos años trabajaba con ambos, ahora no, ahora estuvo con lo que ocurrió el 6 de diciembre».

Según Zapatero, el hecho de que una buena parte de la oposición venezolana renunciara a participar en las elecciones legislativas de diciembre ante la certeza de que la dictadura orquestaba un pucherazo, no fue culpa de la falta de garantías del proceso, sino de la esperanza que los anti-chavistas tenían en que Estados Unidos derrocaría a Maduro.

Un argumento que demuestra la ceguera interesada del socialista, del que se sospecha que esta enriqueciéndose con los chavistas.

Son integrantes del Grupo de Puebla, entre otros, el presidente de Argentina, Alberto Fernández; los ex mandatarios brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff; el ex presidente y ex vicepresidente de Bolivia, Evo Morales y Álvaro García-Linera; Alicia Bárcena; la ministra de Igualdad de España, Irene Montero; el ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, y la mexicana Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU, cuya sede está en Chile.

Este 29 de enero de 2021 tuvo lugar el V encuentro del Grupo de Puebla, en el que además participó el presidente de Argentina, Alberto Fernández; la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, y el canciller mexicano, Marcelo Ebrard. Los integrantes de ese foro están preparando un manifiesto que difundirán brevemente.

Zapatero, que acudió a todo lujo a a Caracas a finales de 2020, ha pedido a la Unión Europea (UE) que reflexione sobre su postura respecto a Venezuela después de las elecciones legislativas que se están celebrando esta jornada y en las que él participa como observador internacional invitado.

«Deseo que la UE haga una reflexión después de estas elecciones, que evalúe lo que ha dado de sí la política de sanciones (contra Venezuela)», dijo el exmandatario socialista, durante una comparecencia en el televisión estatal venezolana.

Y continuaba así su discurso: «Sé que en este proceso electoral hay partidos de oposición, más de 10, que han decidido concurrir a estas elecciones (…) también hay partidos de oposición, líderes de oposición, que han decidido no concurrir en las elecciones», explicó tras insistir en que los comicios gozan de pluralidad.

El argumento que usa ahora Zapatero, cuando  apela a dialogar con cualquier representante político, flojea cuando al frente de países y regiones se encuentran gobiernos que subyugan al pueblo.

Salvajes como fue Idi Amin llegaron a hacer gracia en Occidente y a divertir a sus representantes por sus dotes payasescas mientras aplicaba el terror para con su pueblo. Y el cruel Kim Jong-Un es objeto de atención mediática por esa apariencia que mezcla componentes de villano de cómic con muchacho consentido que hace años que no se acuesta sin cenar.

Hay que recordar que Corea del Norte vende al exterior que, cada cinco años, celebra elecciones, pese a que es evidente que carece de estructuras democráticas. Todas las dictaduras venden lo mismo.

¿Habría que negociar con sus líderes, como propone el socialista con Maduro? ¿De veras hay que creerse que en ambos casos han sido elegidos libre y mayoritariamente por el pueblo?

De momento, la Casa Blanca y el Departamento de Estado guardan silencio sobre cuál será su política de sanciones hacia el chavismo. Pero la portavoz de Biden, Jen Psaki, preguntada por Venezuela esta semana, dijo que «si bien el objetivo primordial de EE.UU. es apoyar una transición democrática y pacífica en Venezuela por medio de elecciones libres y justas […] el enfoque de esta Administración hacia Venezuela se centrará en abordar la situación humanitaria, proporcionando apoyo al pueblo venezolano». En su primera comparecencia como jefe diplomático de EE.UU., el miércoles, el secretario de Estado Anthony Blinken no se refirió a Venezuela ni al régimen de sanciones.

El argumento que defienden los aliados de Maduro en la escena internacional es que la magnitud de la crisis humanitaria de Venezuela, con más de cinco millones de exiliados en plena pandemia de coronavirus, justifica que se demore cualquier solución política al conflicto, lo que implicaría reconocer al régimen chavista de nuevo, al menos de facto, y entablar comunicación con él.

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