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Elecciones en Perú: Pedro Castillo y Keiko Fujimori disputarán la presidencia en segunda vuelta

La líder de Fuerza Popular superó durante el transcurso del escrutinio al economista liberal Hernando De Soto y se asentó como principal contendiente del maestro izquierdista

Elecciones en Perú: Pedro Castillo y Keiko Fujimori disputarán la presidencia en segunda vuelta
Pedro Castillo y Keiko Fujimori. PD

Todo se jugaba en un pañuelo, pero finalizado prácticamente el recuento de votos, parece evidente que hay muchas probabilidades de que, 21 años después, Perú tenga otro Fujimori en la presidencia.

Y en esta ocasión no será un hombre ni se llamará Alberto, sino Keiko y será mujer, la hija del expresidente de 82 años que purga prisión desde hace mucho tiempo.

Dado el perfil de Pedro Castillo, el mas votado en primera vuelta, es muy probable que la mayoría de las fuerzas políticas peruanas traguen quina y cierren filas en torno a Keiko Fujimori en segunda, para evitar que el maestro izquierdista, vinculado al chavista Maduro y tipos como Evo Morales, llegue al poder.

Pedro Castillo y Keiko Fujimori parecen ser los candidatos que competirán por la presidencia de Perú en la segunda vuelta del próximo 6 de junio de 2021.

La líder de fuerza popular, que había comenzado la jornada en el cuarto puesto, superó durante el transcurso del escrutinio a Hernando De Soto y aumentó su ventaja durante la madrugada de este 13 de abril de 2021, prácticamente asegurando su lugar en el ballotage.

El candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, se consolida en el primer lugar con un 19 % de los votos válidos. Mientras tanto, la postulante de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, con 13.5%, se afianza en el segundo lugar.

Después, con muy poca diferencia entre sí continúan los candidatos Rafael López Aliaga (Renovación Popular) 11.5% y Hernando de Soto (Avanza País) con 11.5%.

La presencia de Castillo en la segunda vuelta estaba prácticamente garantizada desde el cierre de urnas.

El líder de Perú Libre confirmó desde el inicio del conteo su crecimiento en las encuestas durante las últimas dos semanas -que no lo tenían como opción probable para llegar allí- y obtiene el x por ciento de los votos, x por ciento por sobre Fujimori y más que suficiente para asegurarse el pase en un campo electoral extremadamente atomizado. La última actualización del escrutinio le da el 19,08 por ciento de los votos.

Fujimori ha pedido esperar resultados con “prudencia”, pero dijo estar “muy ilusionada con la oportunidad que el pueblo peruano me viene dando en la carrera a la segunda vuelta”. También le ofreció “trabajar juntos” a De Soto y añadió que confrontará a la izquierda representada por el candidato Pedro Castillo.

Castillo, por su parte, ya había celebrado los resultados en la noche del domingo, asegurando que “al pueblo peruano se le acaba de quitar la venda de los ojos”.

“Esto es una expresión del pueblo”, dijo el candidato de izquierda en la sede del partido que lidera en Tacabamba, en la provincia de Chota.

El dirigente afirmó que la verdadera gran alianza en el ballotage la hará con el “pueblo peruano” y advirtió que no se someterá a las exigencias de otros partidos.

No obstante, de efectivamente ser elegido deberá entablar negociaciones con numerosos actores del arco político, considerando la importante fragmentación que tendrá lugar en el Congreso.

La composición del ballotage implica que el escenario político de Perú una vez más se divide en base a su clivaje de las últimas décadas: fujimorismo contra antifujimorismo.

Sin embargo, a diferencia del ballotage de 2016 (cuando se enfrentaron dos candidatos derechistas), esta vez también está en debate el modelo económico.

El ascenso vertiginoso del líder sindical es comparado con el que logró el entonces desconocido Alberto Fujimori en 1990, cuando venció en segunda vuelta al escritor liberal Mario Vargas Llosa prometiendo políticas de izquierda (que nunca aplicó, sino todo lo contrario).

No obstante, Castillo sí ha tenido un recorrido político, aunque es igual de incógnita cuánto realmente aplicaría de su plan de gobierno en caso de triunfo.

Se espera que los rivales de Castillo le endilguen su afinidad con el régimen venezolano, en particular la que ha mostrado el líder del partido Perú Libre, el ex gobernador Vladimir Cerrón, quien fue el autor del plan de campaña y tiene una condena por corrupción.

También, los principales ataques girarán en torno a las alianzas que hizo como líder sindicalista, acercándose a grupos como Movadef (Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales), que pide la libertad de Abimael Guzmán, líder de la guerrilla Sendero Luminoso.

En las últimas semanas, afirmó que no aplicaría un impuesto a las grandes fortunas, ya que el meollo de su plan redistributivo está en la nacionalización del gas y la renegociación de contratos y tratados, así como en la obligación de que las multinacionales inviertan una parte de sus ganancias en el país. El mayor rol del estado en la economía estaría basado en una nueva Constitución, que propone a través de una Asamblea Constituyente.

Aunque Castillo se declara de izquierda, tiene posiciones conservadoras: está en contra del enfoque de género en el currículo escolar, se opone al aborto, el matrimonio igualitario y la eutanasia.

De esta forma, le costará convencer a los votantes progresistas, pese a que suelen ser antifujimoristas.

 

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