Los asiáticos lo ven como un producto exótico

¿Por qué los chinos no comen jamón ibérico?

De momento, sólo tres empresas comercializan el producto en el país

¿Por qué los chinos no comen jamón ibérico?
Jamón.

Jaime Pastor: Los chinos no son consumidores habituales de jamón; para ellos se trata de un producto más bien exótico. Por eso aspiramos a un sector de población con alto poder adquisitivo

A los chinos no les va el jamón español. Según los últimos datos de la Oficina Económica y Comercial de España en Pekín, las ventas de jamón al país oriental sólo ascendieron a 14.430 euros hasta el pasado mes de agosto.

De momento, sólo tres empresas, Torreón, Jamón de Salamanca y Montesano, están comercializando sus productos en este país, con frecuencia a través de pequeñas redes que no les aseguran una amplia distribución, como recoge ABC en el artículo «El jamón fracasa en China«

UN PRODUCTO EXÓTICO

Pero, ¿por qué no está triunfando en China algo tan delicioso como el jamón ibérico?

Jaime Pastor, responsable en Asia-Pacífico de 5 Jotas (Grupo Osborne-Sánchez Romero Carvajal):

«El jamón fue un añadido al protocolo firmado en su día por los dos países para las exportaciones de productos derivados del cerdo. Los chinos no son consumidores habituales de jamón; para ellos se trata de un producto más bien exótico. Por eso aspiramos a un sector de población con alto poder adquisitivo».

ESTRATEGIA DIPLOMÁTICA

Otras fuentes del sector se muestran más críticas al denunciar que el Gobierno chino está utilizando este asunto comercial como baza para sus negociaciones diplomáticas. Buena prueba de ello son los tres nuevos y ambiguos requisitos que, en teoría para protegerse de la gripe A (H1N1), iban a entrar en vigor el pasado 17 de noviembre.

Tales normas exigían que los países exportadores de derivados porcinos a China debían acreditar que los animales estaban sanos antes del sacrificio, desinfectar los contenedores y garantizar mediante análisis de laboratorios que la carne no ha resultado infectada por el virus.

Debido a la presión conjunta de la Unión Europea, el Gobierno chino ha retirado finalmente las dos últimas exigencias, manteniendo sólo la primera.

Empresario del sector porcino:

«El problema era que había pocos laboratorios que hicieran tales pruebas porque está científicamente probado que la enfermedad no se propaga a través de la carne, así que se trataba de una nueva traba administrativa que ha ralentizado aún más los envíos a China»

OTRAS EXPORTACIONES

Por su parte, las exportaciones al coloso oriental de otros derivados del cerdo rozaban hasta agosto los tres millones de euros. De ellos, 577.980 euros correspondían a despojos comestibles, como hígado, careta, rabos, lengua, esternón, riñón u oreja, que son arrojados a la basura en España pero hacen las delicias de los consumidores chinos y figuran en los menús de numerosos restaurantes.

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