Hoy se celebra el aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima

Hoy se celebra el 65 aniversario del bombardeo atómico sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, una fecha que llega con 7.500 armas nucleares operativas y 22.000 cabezas nucleares sobre la faz de la Tierra, según Greenpeace, que avisa de que el peligro sigue «muy presente».

Hiroshima sufrió el 6 de agosto de 1945 el primer bombardeo atómico de la historia en el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el bombardero «Enola Gay», de la aviación estadounidense, dejó caer sobre la ciudad la bomba de uranio «Little boy». Sólo tres días después, el 9 de agosto, se produciría un segundo ataque sobre Nagasaki, esta vez con la bomba «Fat man».

Según recuerda Greenpeace, que lleva a cabo una activa campaña de desarme, alrededor de 250.000 personas murieron en ambos lugares por los efectos inmediatos y a medio plazo de las bombas nucleares. Muchos edificios «simplemente, se derritieron», y los centros urbanos de las dos ciudades quedaron reducidos a escombros.

Coincidiendo con este aniversario, Greenpeace insiste en que este día «debería servir para recordar el peligro, muy real y presente, que sigue suponiendo el armamento nuclear para la supervivencia del planeta».

En este día, Greenpeace recuerda que, como consecuencia de la detonación sobre Hiroshima, «una enorme bola de fuego envolvió la ciudad y provocó enormes temperaturas».

«Muchas personas se volatilizaron, dejando sus sombras pegadas sobre calles y muros, ‘sombras de muerte’ que son dibujadas cada año por los habitantes de la ciudad como una conmemoración de los que así murieron», señala la organización.

Los supervivientes de estos bombardeos se llaman a sí mismos «hibakusha», y muchos de ellos sufren graves afecciones de salud, como leucemia y diversos tipos de tumores, anemias y trastornos psíquicos.

LUCES Y SOMBRAS

Aunque consideran que en 2010 se han producido «algunos avances» en materia de desarme, los ecologistas insisten en que son «muy limitados» e «insuficientes».

Así, por ejemplo, Rusia y Estados Unidos firmaron en abril un tratado de reducción de armas nucleares en Praga, en virtud del cual se comprometieron a reducir sus arsenales en casi un tercio (unas 1.550 cabezas nucleares cada uno) y limitarán el número de lanzadores de los que disponen.

Sin embargo, Greenpeace advierte de que estos pasos «limitados e insuficientes» se producen al tiempo que varias de las potencias atómicas «están modernizando sus arsenales».

Según la ONG, se calcula que ocho estados nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán e Israel) poseen más de 7.500 armas nucleares operativas, y un total superior a 22.000 cabezas nucleares.

Además, lamenta que las presiones para frenar el programa nuclear iraní «se vean obstaculizadas por los dobles estándares que se aplican».

«Esta dinámica es muy peligrosa», señaló la responsable de Conflictos y Medio Ambiente de Greenpeace. «El día de Hiroshima debe servir para recordar los terribles efectos del armamento nuclear y para animar a los responsables políticos a avanzar hacia el desarme y la no proliferación. Los peligros del armamento nuclear no son cosa del pasado, sino un problema muy actual que la comunidad internacional debe afrontar».

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