Los fallecidos son el capitán José María Córdoba, el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo y el intérprete Ataollah Taefy Khalili

El asesino de los tres españoles entró en la base de Qala-i-Naw con el jefe de policía afgano

El traductor de los oficiales s ehabía hecho bastante amigo del chófer afgano

El terrorista, Ghulam Sakhi, de 26 años, era un policía que era conductor de un mando de la policía afgana quien trabajaba en la base desde hacía meses y que gozaba de la confianza de los agentes

El asesino de los dos oficiales de la Guardia Civil y el traductor era el chófer del jefe de la policía nacional afgana, con quien solía entrar habitualmente en la base española.

El capitán Córdoba, en ocasiones, se desplazaba con él en el vehículo del mando policial local.

El atentado ha ocurrido sobre las 6.20 de la mañana (8.50 en España) de este 25 de agosto de 2010, en la antigua base de Qala-i-Naw, situada en el centro de la ciudad.

Allí,una veintena de guardias civiles trabaja en la formación de la policía afgana. Cuando nueve agentes de la Guardia Civil, acompañados de dos soldados españoles, impartían una clase de formación a 47 policías-alumnos afganos.

Entonces, el conductor, ha abierto fuego con un fusil Kalashnikov contra los dos agentes y el intérprete.

El terrorista ha sido de inmediato abatido por el resto de guardias civiles que participaban en la clase.

Alertados por el incidente, varios cientos de afganos se han concentrado frente a la base militar y han arrojado piedras hasta ser dispersados por la policía afgana.

Posteriormente ha habido choques entre población y agentes locales que se han saldado con 20 heridos.

Los fallecidos son José María Córdoba, capitán de 33 años natural de Albacete; Abraham Leoncio Bravo Picallo, alférez de 33 años nacido en La Coruña, y el intérprete Ataollah Taefy Khalili, de 54 años, de origen iraní y residente desde hace más de 30 años en Cuarte, muy cerca de Zaragoza.

El terrorista, Ghulam Sakhi, de 26 años, era un policía que era conductor de un mando de la policía afgana quien trabajaba en la base desde hacía meses y que gozaba de la confianza de los agentes.

LA VERSIÓN DEL GOBERNADOR

El gobernador de la provincia de Baghdis, Dilbar Jan Arman, afirma que el agresor era un «chófer» de la Policía «con contactos con los talibanes» que tenía «todo planeado».

El gobernador acusa a los terroristas de haber orquestado tanto el tiroteo como la posterior manifestación que ha tenido lugar en las calles de Qala-i-Naw.

En imágenes de CNN+, se ha podido ver a los manifestantes arrojando piedras contra la base y profiriendo gritos.

 

LOS CAÍDOS EN ACCIÓN

Experto antiterrorista y guardia civil de vocación

Joaquín Gil Roca

Nacido en Albacete, el capitán José María Córdoba, de 33 años, quería desde niño ser Guardia Civil. Ingresó en el instituto armado en 2000, y su primer destino, que eligió voluntariamente, fue el País Vasco, donde inició su trayectoria como experto antiterrorista. Continuó su carrera en el Centro Especial de la Unidad de Acción Rural (UAR) con base en Logroño, una unidad especializada en la lucha antiterrorista en Euskadi y Navarra y, desde marzo, en el POMLT (Equipos Operativos Policiales de Adiestramiento y Enlace) en Qala-i-Naw, donde hoy ha perdido la vida. Hijo de un guardia civil en la reserva, Córdoba había sido distinguido con dos Cruces al Mérito del instituto armado Civil y una medalla OTAN.

Casado y sin hijos, el capitán combinaba su «pasión» por la Guardia Civil con la práctica del deporte. Hoy, en la localidad albaceteña de Tarazona de la Mancha, de donde es originaria Georgina, su madre, y residen sus abuelos y tíos, recordaban al agente como un hombre afable, risueño, y reservado a la hora de hablar de su trabajo. Desde la infancia, el agente visitaba la localidad al menos una vez al año, donde descansaba y jugaba al baloncesto con sus primos en el equipo local «Madrid boys».

 

Debutante como instructor y apasionado de su trabajo

Abraham Leoncio Bravo Picallo

Nacido hace 33 años en la localidad coruñesa de Vimianzo, estaba soltero y su pasión, según su tío, era su trabajo en la Guardia Civil, en la que ingresó en 1999. Residía de hecho en el cuartel de Logroño del Centro de Adiestramientos Especiales de la Unidad de Acción Rural (UAR), en el que estaba destinado.

Su misión en Afganistán era la primera como instructor. Ya no tenía familia en su municipio natal, en el que residió los primeros años de su infancia antes de trasladarse con sus padres y su hermana a Aranda de Duero (Burgos), donde sigue viviendo su madre. Esta, fuertemente conmocionada por la pérdida de un hijo que era «su orgullo, su pie y su esperanza», tuvo que recibir atención psicológica, según relató la hermana de Leoncio.

 

Un traductor nacionalizado que vendía alfombras

Ataollah Taefik Alili

El traductor fallecido junto a dos guardias civiles en Afganistán, vivía en España desde hace más de 30 años y llevaba 10 residiendo en Cuarte de Huerva (Zaragoza) con su familia. Taefik Alili, de origen iraní y nacionalizado español, tenía 55 años y estaba casado con una española con la que había tenido dos hijos.

Aunque en Cuarte de Huerva regentaba un negocio de alfombras, había sido contratado por el Ejército español como intérprete. Taefik llevaba ya tres meses en Afganistán y tenía previsto regresar a España el 4 de septiembre.

Taefik era un conocido miembro de la comunidad Bahai, una religión que nació en Irán a mediados del siglo XIX, según ha indicado a EFE José Luis Fanlo, secretario de la Asamblea local. El alcalde de Cuarte de Huerva ha ofrecido a su familia toda la ayude que necesite.

 

 

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