Mueren dos guardias civiles y un intérprete españoles en un tiroteo en Badghis

Mueren dos guardias civiles y un intérprete españoles en un tiroteo en Badghis
. EFE/Archivo

Dos guardias civiles y un intérprete españoles murieron hoy en una base militar en la provincia afgana de Badghis (noroeste), víctimas del ataque de un supuesto policía afgano que también murió, según distintas fuentes oficiales.

Al saber de la muerte del agresor, que según el gobernador provincial era en realidad un «chofer» de la policía con contactos con los talibanes, unas 2.000 personas se echaron a las calles de la ciudad causando numerosos destrozos y lanzando proclamas contra las tropas extranjeras.

El ataque tuvo lugar al inicio de una clase de formación que la Guardia Civil impartía a la Policía afgana en la sede del Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) que las tropas españolas tienen en la capital provincial, Qala-i-Naw.

El supuesto policía afgano, Ghulam Sakhi, acudió al cursillo del PRT armado con pistolas, por lo que los formadores españoles le dieron el alto en la entrada, según el vicegobernador de Badghis, Abdul Ghani Sabri.

En ese momento, Sakhi echó mano de su arma y, antes de ser muerto por las tropas españolas presentes en el lugar, acabó con las vidas de dos guardias civiles y de un intérprete nacionalizado español, confirmaron a Efe en España fuentes del Ministerio de Interior.

Según fuentes oficiales españolas, los dos guardias civiles fallecidos son el capitán José María Galera Córdoba y el alférez Abraham Leoncio Bravo Picayo, ambos de 33 años, que prestaban servicio en la Unidad de Acción Rural.

Tanto un portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) como el portavoz del Ministerio afgano de Interior, Zemarai Bashari, aseguraron que el autor del ataque era «policía», pero este extremo fue descartado por las autoridades provinciales.

Según dijo a Efe el gobernador de Badghis, Dilbar Jan Arman, Ghulam Sakhi solo era «chófer» del cuerpo policial, y además mantenía «contactos con los talibanes», por lo que las autoridades creen que la discusión obedeció a un plan premeditado.

«Estaba todo planeado», afirmó Arman, que acusó a los insurgentes de haber orquestado tanto la acción armada como la manifestación posterior que tuvo lugar en las calles de Qala-i-Naw.

Tras conocer la muerte de Sakhi, unas 2.000 personas se manifestaron en las calles de la ciudad y, según testigos y fuentes oficiales, incendiaron viviendas, rompieron las ventanas de la oficina del gobernador y lanzaron proclamas contra las tropas extranjeras.

La Policía ya ha controlado la situación en gran parte de la Qala-i-Naw, aunque un grupo más reducido de manifestantes -unos 200, según el Gobierno español- llegó a las cercanías del PRT.

«El PRT no ha sufrido daños. Sólo algunas tiendas cercanas han resultado dañadas», dijo Arman.

Fuentes gubernamentales en Madrid dijeron que los civiles no trataron de tomar la base en ningún momento, y que fueron informados por megafonía de lo sucedido, aunque los concentrados reclamaron la devolución del cadáver del agresor afgano.

Hasta el momento, 92 españoles han muerto en el transcurso de la misión desplegada en Afganistán desde el año 2002, si se incluyen los 62 fallecidos en el accidente de aviación del Yak-42.

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