Japón declara la guerra al tabaco en aras de la salud

Japón declara la guerra al tabaco en aras de la salud
. EFE/Archivo

Japón subió hoy cerca de un 40 por ciento el precio del tabaco para ayudar a las arcas del Estado y reducir su elevado número de fumadores, algunos de los cuales han optado por ingenios como el cigarro electrónico en aras de la salud.

El primer día de octubre el precio de una cajetilla de tabaco ha pasado en Japón de costar 300 a 410 yenes (de 2,6 a 3,6 euros), lo que en los últimos días de septiembre provocó una carrera de compras contrarreloj en los estancos y los tradicionales «combini» o tiendas de 24 horas.

Algún cliente ha salido de esas tiendas omnipresentes en la geografía urbana de Japón con cien cartones de tabaco, un arrebato fumador que le podrá hacer ahorrar casi mil euros, mientras cadenas como Seven Eleven llegaron a cuadruplicar sus ventas esta semana respecto a las registradas un año antes.

La mayor asociación tabacalera de Japón, Japan Tobacco (JT), informó hoy a Efe de que prevé que la caída de sus ventas hasta septiembre de 2011 sea del 25 por ciento a causa de esta subida de precios.

El Gobierno japonés ha justificado el incremento, de 3,5 yenes por cigarrillo, en la necesidad de mejorar la salud de la población, aunque también ayudará a mejorar los ingresos del Estado, un problema para un país que tiene aún pendiente la reforma fiscal.

Japón es el cuarto mercado de tabaco a nivel mundial, aunque una mayor concienciación de la población por sus perjuicios para la salud, unida a la necesidad de ahorrar, han reducido el porcentaje de fumadores desde su máximo en 1966.

Aquel año JT constató que cerca de la mitad de la población se consideraba fumadora habitual, porcentaje que se ha reducido este año fiscal a un nada despreciable 24 por ciento de los alrededor de 127 millones de japoneses.

La subida del precio ha llevado a muchos japoneses a buscar alternativas para dejar el vicio, entre ellas la moda cada vez más extendida de los cigarrillos electrónicos, que simulan con vapor de agua el humo del cigarro para acabar con el hábito.

Estos aparatos, que se venden a unos 9.000 yenes (79 euros), pueden recargarse en el puerto USB del ordenador e incluso están etiquetados como saludables, ya que supuestamente aportan vitaminas o aromas a café, naranja o menta, en sustitución del nocivo alquitrán.

No obstante, ante la oleada de nuevas marcas de estos cigarros electrónicos, la agencia estatal nipona de consumidores tomó cartas en el asunto en agosto al desvelar que muchas marcas no informaban de que sus ingenios contenían la adictiva nicotina, por lo que deberían venderse sólo en centros farmacéuticos.

Por su parte, JT está pensando en extender las ventas y las variedades de su exitoso «Zero Style Mint», un tipo de tabaco presentado en mayo que se inhala sin que exista combustión y, por tanto, tampoco humo.

Además, este verano, algunas clínicas antitabaco han visto incrementar en un 60 por ciento las visitas de pacientes, muchos de los cuales quieren abandonar el hábito de fumar por la cada vez mayor carga financiera de su adicción en un país que no atraviesa su mejor momento económico.

Algunas encuestas muestran que, pese a la avalancha de compradores de tabaco en septiembre, más de un tercio de los japoneses se propone ahora dejar de fumar, mientras el 11 por ciento asegura que intentarán hacerlo con menos asiduidad.

La guerra contra el tabaco en Japón ha aumentado con la llegada al Gobierno del Partido Democrático (PD), que ya impuso en febrero prohibiciones para fumar en hoteles y restaurantes y reducir los fumadores pasivos, cuyas víctimas se estiman en unas 6.800 al año.

Jairo Mejía

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído