La OTAN trazará en Lisboa la pautas de la salida de Afganistán

La OTAN trazará en Lisboa la pautas de la salida de Afganistán
. EFE/Archivo

La cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la OTAN establecerá los criterios de la retirada de las tropas de Afganistán, aunque sin fijar un calendario, entre la crecientes señales de impaciencia de algunos países participantes.

El futuro de la misión internacional en Afganistán, ISAF, es uno de los puntos más importantes de la cumbre de líderes aliados, que comienza mañana en Lisboa.

El sábado se acordará formalmente el inicio de la transición, que pasa por comenzar a entregar a comienzos de 2011 a manos afganas la responsabilidad de la seguridad en las zonas menos conflictivas del país.

El proceso de transición debe estar en marcha en todo el país para finales de 2014, según las últimas previsiones de la Alianza Atlántica.

Los países que participan en la misión de Afganistán, entre los que figuran los miembros de la OTAN y una veintena de no miembros, esperan el inicio de la transición para poder comenzar a replegar a sus soldados, que suman 131.000 de 48 naciones.

El ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, confió hoy en que su país pueda comenzar a retirar sus tropas en 2012, según escribió en un artículo de opinión publicado en el diario «Die Welt».

«Aunque sujeto siempre a la evolución del estado de la seguridad, nuestro objetivo es empezar en el año 2012 a reducir nuestro contingente» en Afganistán, apuntó Westerwelle, un proceso que podría culminar en 2014.

Otros países, entre ellos Francia o Suecia, han anunciado ya que iniciarán la retirada de sus contingentes en 2011 ó 2012, mientras que Holanda ya ha repatriado durante este año a la gran mayoría de sus soldados.

A pesar de que la OTAN insiste en que la transición a manos afganas se hará solo en las zonas donde se den las condiciones adecuadas, a fin de garantizar que es un paso definitivo y los insurgentes no logran reasentarse, los anuncios de estos países muestran la creciente impaciencia ante el costo humano y económico de la operación.

Las fuerzas internacionales han sufrido 2.220 bajas mortales en Afganistán en los nueve años de operaciones militares, de las cuales 1.395 eran estadounidenses y 825 de los demás países participantes, según la página de internet icasualties.org.

Sin embargo, la OTAN insiste en que la decisión del sábado no se convertirá en un pistoletazo de salida y que el inicio de la reducción de tropas se hará «de forma coordinada», según dijo hoy una portavoz de la Alianza, Carmen Romero.

El proceso tiene que ser «irreversible» y para ello debe hacerse de forma segura, al tiempo que se deja claro a los afganos y los países de la zona «que no nos estamos yendo», añadió la portavoz.

El secretario general, Anders Fogh Rasmussen, ha reconocido esta semana en varias declaraciones previas a la cumbre que este plan para la transición es «realista», pero solo avanzará si las condiciones sobre el terreno lo permiten.

El presidente afgano, Hamid Karzai, llegó hoy a la capital portuguesa para mantener una amplia serie de reuniones bilaterales previas a la discusión del sábado, en la que participarán todos los países de ISAF, así como las instituciones más presentes en Afganistán, como la ONU, la UE y el Banco Mundial.

El propio Karzai, en unas declaraciones divulgadas el domingo por el diario «The Washington Post», dijo que «ha llegado la hora de reducir las operaciones», así como la visibilidad de las tropas extranjeras y su «intrusión en la vida cotidiana».

Rasmussen aseguró esta semana que esas declaraciones «se dirigen exactamente en la dirección en la que queremos avanzar» con la decisión del sábado, si bien reconoció que no estaba de acuerdo «en todo lo que dijo» el presidente afgano. EFE

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