Una nueva regulación del gobierno nepalí busca limpiar el 'vertedero más alto del mundo'

Los alpinistas que escalen el Everest deberán hacer de basureros si no quieren que se les caiga el pelo

"Tratamos de mandar al mundo el mensaje de que el Gobierno está haciendo esfuerzos"

Los alpinistas que escalen el Everest deberán hacer de basureros si no quieren que se les caiga el pelo
Sherpa recogiendo basura en el Everest en 2010 AFP

Las autoridades estiman que cada alpinista genera unos seis kilos de desperdicios

Los alpinistas que escalen el Everest deberán recoger y bajar ocho kilos de basura de la montaña, de acuerdo con una nueva regulación que busca limpiar ‘el vertedero más alto del mundo’.

«Tratamos de mandar al mundo el mensaje de que el Gobierno está haciendo esfuerzos para limpiar el Everest»,

señaló Dipendra Poudel, miembro del departamento gubernamental de montañismo.

«Cada escalador tiene esta responsabilidad», añadió Poudel, que explicó que la medida entrará en vigor en la próxima temporada de escalada, que comienza el presente marzo y finaliza en mayo.

ESTIMACIONES

Las autoridades nepalíes estiman que cada alpinista genera unos seis kilos de basura sin contar con las botellas de oxígeno y los residuos humanos.

«Algunos pueden crear menos basura pero deberán cumplir con su cuota incluso si ello supone que tienen que recoger residuos que ya estaban allí»,

afirmó Poudel.

Con unas 800 personas que intentan escalar el techo del mundo cada año, incluyendo a los sherpas nepalíes, en la temporada primaveral las autoridades estiman que unos 6.400 kilos de residuos serán recogidos de la montaña de 8.848 metros.

Los restos incluyen botellas de oxígeno y gas, latas de comida, botellas y tiendas. Los alpinistas deberán entregar la basura que bajen a funcionarios del Gobierno situados en el campo base a 4.800 metros de altura.

La nueva medida supone un paso más a la anterior regulación que establecía que los montañeros debían bajar solo su basura y que sancionaba con 400 dólares el incumplimiento de la norma.

Hasta ahora los residuos biodegradable se quemaban en las cercanías del Everest y los no biodegradables debían ser transportadas a Katmandú por los expedicionarios.

 

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