Nueve fanáticos talibanes asesinan a 145 escolares en Pakistán

Los criadores de serpientes

El denominado Movimiento de los Talibanes de Pakistán defiende un Estado islámico como sus compinches afganos

Obama: "Nuestros corazones y plegarias son para las víctimas, sus familias y sus seres queridos. Al apuntar a estudiantes y profesores en este ataque atroz, los terroristas han vuelto a mostrar su depravación"

«No puedes criar serpientes venenosas en tu jardín y esperar que sólo muerdan a tu vecino».

Desde las diez de la mañana de ayer, cuando nueve fanáticos islámicos comenzaron a asesinar niños en un colegio de Peshawar, ese viejo aforismo que se escicha de fondo junto a los titulos en cada capítulo de la serie ‘Homeland‘, estará reverberando dentro del cráneo de muchos políticos y generales de Pakistán. También y sobre todo, en el de los jefes del ISIS, el siniestro servicio secreto.

Fueron ellos quienes en a finales de 2001, cuando la coalición liderada por EEUU expulsó de Kabul a los talibanes, les acogieron, protegieron, financiaron y alimentaron en las escabrosas áreas tribales del noroeste del país.

Peshawar es una ciudad caótica, que alberga más de tres millones de personas y donde desde hace más de tres décadas, cuando los comunistas se hicieron con el poder en Afganistán, es un nido de espías y el avispero de todas las conspiraciones.

Fue allí, donde la CIA estableció su cuartel, cuando Reagan, ayudado por los emires del Golfo, suministraba armas a los mujaidines que luchaban contra los soviéticos.

Fue allí, en las madrasas de los campos de refugiados, donde nació el movimiento talibán.

Y era allí, en los mugrientos hoteles alrededor del Fuerte Bali Hissar, donde esperábamos los periodistas a que los barbudos nos dieran un salvoconducto para cruzar el Paso del Khyber y entrar en territorio afgano.

Recuerdo como si fuera hoy las bandadas de chavales con jersey de pico o la blazer verde, que cruzaban en dirección a la escuela, convertida este lunes en matadero.
Algunos eran hijos de militares y muchos no.

Han muerto 145, asesinados casi todos de un balazo en la cabeza y la culpa, además de esos 9 pistoleros sin entrañas, la tienen los que llevan mucho tiempo criando serpientes en el jardín.

UNA FEROZ CARNICERÍA

En uno de los ataques más dolorosos de la historia de Pakistán, un grupo de nueve talibanes ha matado al menos a 145 personas, la gran mayoría niños de una escuela administrada por el Ejército en la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país.

Tras más de cinco horas de combates con soldados paquistaníes, las fuerzas de seguridad dieron por finalizado el rescate y anunciaron que los nueve facinerosos han sido abatidos.

Eran las 10 de la mañana cuando hombres armados escalaron la tapia posterior de la escuela a la que asisten más de 1.000 niños y niñas de edades entre cinco y 16 años.

Hubo una primera explosión, causada por un atacante suicida, que pvocó la primera matanza masiva y dejó muchos niuños heridos.

A continuación los fanáticos islámicos comenzaron a exterminar a los niños a tiros, disparandoles uno a uno y en la cabeza.

Cuando el ejército llegó, los militantes tomaron como rehenes a algunos de los menores y siguieron asesinando.

Inmediatamente después del ataque un portavoz de los talibanes, Muhammed Umar Khorasani, reivindicaba el atentado.

«Queremos que sientan el dolor. Seleccionamos la escuela del Ejército para el ataque porque el Gobierno está seleccionando a nuestras familias».

Los analistas coinciden en que este ataque es una venganza a la operación en contra de los talibanes de Pakistán. En esta ofensiva, que empezó en junio de 2014 en las áreas tribales del norte de Waziristán, el Ejército ha recuperado grandes extensiones de territorios que habían sido tomadas por el grupo, y ha matado al menos 1.250 milicianos.

Aunque Pakistán sufre constantes acciones terroristas, este ataque ha conmocionado al país por su dimensión y por entrarse en niños.

Los analistas apuntan que lo normal es que los talibanes ataquen las escuelas cuando están cerradas para destruir los edificios. Esta vez, sin embargo, atacaron antes del mediodía, justo cuando todos los estudiantes se encontraban en la escuela.

El movimiento talibán empezó a principios de los noventas en la frontera entre Pakistán y Afganistán, durante la guerra de este último país con los soviéticos.

Su intención siempre ha sido fortalecer su versión de la sharia o ley islámica, y para ello han usado la violencia, ya sea en ejecuciones por razones morales o en ataques suicidas contra escuelas, edificios oficiales y minorías religiosas.

En las operaciones recientes contra el terrorismo comandadas por Washington, algunos de los líderes talibanes han sido exterminados.

Hakimullah Meshud, antiguo líder del grupo en Pakistán, y vinculado a los talibanes de Afganistán y a Al-Qaeda, murió por un ataque de un dron en noviembre de 2013.

El líder actual, Maulana Fazlullah, se cree que falleció en otro ataque de otro dron en noviembre de 2014, aunque no está confirmado.

El primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, llegó a Peshawar a las pocas horas del atentado.

«Es una tragedia nacional desencadenada por salvajes. Éstos eran mis niños. Ésta es mi pérdida. Ésta es una pérdida de la nación».

El Gobierno de Estados Unidos ha condenado este martes el «horrible» ataque de milicianos talibanes a una escuela en Pakistán y ha reiterado su compromiso en la lucha contra el terrorismo. 

«Nuestros corazones y plegarias son para las víctimas, sus familias y sus seres queridos. Al apuntar a estudiantes y profesores en este ataque atroz, los terroristas han vuelto a mostrar su depravación», ha afirmado el presidente Barack Obama en un comunicado difundido por la Casa Blanca.

«Estamos junto al pueblo de Pakistán y reiteramos el compromiso de Estados Unidos de apoyar al Gobierno en sus esfuerzos en combatir el terrorismo y el extremismo, y en promover la paz y la estabilidad en la región».

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