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El australiano Brenton Tarrant, atacante de las mezquitas y un arma empleada en la masacre. EP

Una masacre fría y brutal y un ejecutor frío como el hielo, que iba acribillando una a una a sus víctimas -más de 50 según algunos testigos-, hasta agotar los cargadores, dejando detrás un espantoso rastro de sangre, miedo, dolor y cadáveres.

Hay más de 20 heridos de bala, alguno agonizante.

El principal asesino, un tipo frío como el hielo, ha sido descrito como 'blanco, de unos 30 años y con una cámara Goprop en el casco'. Con esa cámara y a traves de Facebook Live ha ido retransmitiendo la carnicería.

El siniestro personaje dijo ser un australiano de 28 años devoto de la ultraderecha más extrema.

Decenas de musulmanes han muerto este viernes, 15 de marzo de 2019, en dos tiroteos contra dos mezquitas de la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda.

Cuatro personas -tres hombres y una mujer- han sido detenidas en relación con estos ataques, pero se ignora que grado de implicación pueden tener.

Uno de los arrestados tiene nacionalidad australiana, por lo que las autoridades de este país también están participando en las investigaciones.

El primer ministro de Australia, Scott Morrison, ha relacionado al atacante con los "extremistas de derecha" y ha ofrecido su apoyo a la comunidad musulmana.

Los agentes, que no han confirmado el número de fallecidos ni de heridos, dicen haber han interceptado coches con explosivos caseros en las zonas cercanas a los tiroteos.

Christchurch es una localidad 'apacible', con comunidadees de todo tipo de origen y muy llena de jubilados.Tiene unos 300.000 habitantes.

Fundada en 1850 y ubicada aproximadamente a 300 kilómetros al sur de la capital, Wellington, en la costa este de la Isla del Sur, siendo la ciudad más grande de ésta y la tercera del país después de Auckland y Wellington. Christchurch está en la región de Canterbury.

La ciudad fue el resultado de una política programada de colonización organizada por la Canterbury Association, formada en 1849 por miembros del Christ Church College de la Universidad de Oxford (de ahí el nombre de la ciudad) y patrocinada por el Arzobispo de Canterbury.

La asociación tenía el utópico objetivo de crear una nueva Jerusalén en Nueva Zelanda, una comunidad anglicana de clase media en la que la moral victoriana pudiese prosperar.

En la actualidad tiene una población muy variada y con orígenes y religiones muy diversas.

En una de las mezquitas había reunidas entre 300 y 500 personas cuando el tirador entró y empezó a apretar el gatillo.

La policía ha cerrado los accesos al centro de la ciudad, situada en la Isla Sur neozelandesa, y ha llamado a la población a permanecer en sus casas.

"Cierre sus puertas hasta que vuelva a saber de nosotros", ha comentado el comisario Mike Bush.

En su cuenta de Twitter, los agentes han asegurado que "el riesgo sigue siendo muy alto".

Un testigo ha dicho a la cadena One News que "había sangre por todas partes".

"Me quedé horrorizado al escuchar los disparos. No hay justificación para este tipo de odio". Algunos de los presentes en la mezquita sitúan en una treintena el número de víctimas.

Según otro testigo, el asaltante llevaba casco, gafas y chaqueta militar, y utilizó un arma automática.

Entre quienes se encontraban en la mezquita había varios miembros del equipo de cricket de Bangladesh, que lograron escapar del lugar tras los primeros disparos. Este sábado tenían previsto disputar un encuentro contra Nueva Zelanda que ha sido cancelado tras el ataque.

La primera ministra, Jacinda Ardern, ha asegurado que se trata de "uno de los días más negros para Nueva Zelanda".

En una rueda de prensa, en la que tampoco ha concretado el número de víctimas, ha defendido que se trata de "un acto de violencia extraordinario y sin precedentes".

Sobre las motivaciones del ataque, Ardern comentó que entre las víctimas podría haber refugiados y migrantes.

"Somos nosotros", sostuvo antes de asegurar que el atacante "no tiene cabida en Nueva Zelanda".

Los colegios y edificios públicos permanecen cerrados tras el ataque y la policía también ha pedido que todas las mezquitas sean cerradas y que nadie se acerque a ellas.

Mohan Ibrahim, que se encontraba cerca de una de las mezquitas atacadas, ha asegurado al New Zealand Herald que de repente vieron correr a todo el mundo.

"Todavía tengo amigos allí. Les he estado llamando pero a muchos no los he podido localizar".

El ciudadano australiano Brenton Tarrant se ha responsabilizado de estos ataques y ha dejado un manifiesto de 74 páginas en el que explica las razones de este ataque. En él señala que se trata de un acto terrorista