CRIMEN Y CASTIGO

China ejecuta de un balazo en la nuca a su ‘Jack el destripador’, el asesino que violó y descuartizó a 11 mujeres

Gao Chengyong elegía como víctimas a mujeres jóvenes, a menudo vestidas de rojo, a las que seguía hasta sus hogares para matarlas

China ejecuta de un balazo en la nuca a su ‘Jack el destripador’, el asesino que violó y descuartizó a 11 mujeres
Gao Chengyong, el ‘Jack el destripador’ chino, condenado a muerte. EP

Le han dado lo que se merecía y sin hacer mucho gasto: un balazo en la nuca (Así es Four Loko, la potente bebida para ‘perder la virginidad’ que triunfa en China).

Las autoridades chinas ejecutaron hoy a Gao Chengyong, un violador y asesino en serie que, a lo largo de 14 años, acabó con la vida de once mujeres en el norte de China.

El rotativo oficial Diario del Pueblo informó estew 3 de enero de 2018 de que Gao -conocido como el «Jack el destripador» de China- fue ejecutado tras la aprobación de su sentencia por parte del Tribunal Popular Supremo.

Gao fue detenido en 2016 después de 28 años de búsqueda, cuando el asesino se ocultaba bajo la identidad de un tendero.

Su objetivo eran mujeres jóvenes, a menudo vestidas de rojo, a las que seguía hasta sus hogares para violarlas y matarlas, a menudo cortándoles la garganta. Su víctima más joven tenía ocho años.

El asesino también mutiló a varias mujeres, quitándoles partes de sus cuerpos, incluidos los genitales. Esto le valió el apodo de ‘Jack el destripador’, por las similitudes con el asesino de prostitutas en el este de Londres de fines del siglo XIX.

«Los motivos del acusado ​​eran despreciables, sus métodos extremadamente crueles, la naturaleza de sus acciones abominables».

Eso enfatizó el tribunal cuando dictó sentencia.

El asesino «tiene una perversión sexual y odia a las mujeres», dijo la policía en 2004, cuando estableció por primera vez el vínculo entre los distintos asesinatos, ofreciendo una recompensa de 200,000 yuanes (27,000 euros) por cualquier información.

La detención fue posible con muestras de ADN y merced a que uno de sus parientes cometió un delito en 2015.

Al detectar la policía que la identidad biológica del familiar guardaba similitudes con rastros dejados en los antiguos asesinatos por su autor, la pista acabó llevando hasta Gao. En el juicio, el acusado admitió el asesinato de once mujeres entre 1988 y 2002, en las ciudades septentrionales chinas de Baiyin y Baotou.

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