Vivió durante 5 años con solo 2 yuanes al día -el equivalente a 30 centavos de dólar- alimentándose de arroz y chiles mientras luchaba por continuar estudiando y apoyando a su hermano enfermo

‘La dura realidad de vivir en China comunista’: la joven que se alimentó solo de arroz y chiles durante 5 años

'La dura realidad de vivir en China comunista': la joven que se alimentó solo de arroz y chiles durante 5 años

Las nefastas consecuencias de las políticas de izquierdas son evidentes en paises que las han sufrido tanto tiempo como China; y en España parece que no aprendemos al lección. Cuando el caso de la desnutrida estudiante de 24 años Wu Huayan salió a la luz, a comienzos de la semana, conmocionó a la población en China, según recoge el autor original de este artículo BBC y comparte Francisco Lorenson para Periodista Digital.

También generó críticas contra las autoridades, por no reconocer sus dificultades y ofrecerle ayuda antes.

Después de los reportajes de su historia, empezaron a llegar donaciones para la estudiante universitaria de la ciudad de Guiyang, estimadas en unos 800.000 yuanes (US$114.000).

Pero su caso también resaltó el problema de la desigualdad en China

El vertiginoso crecimiento económico del país permitió a las autoridades sacar de la pobreza a más de 700 millones de personas en las últimas décadas, lo que les valió destacados reconocimientos internacionales, si bien el desarrollo no ha llegado a todos por igual.

A principios de octubre, la joven ingresó en un hospital después de manifestar dificultades respiratorias, según los medios en China.

Con un menudo cuerpo de un 1,35 metros de estatura, pesaba poco más de 20 kilos.

Los médicos comprobaron que sufría de problemas del corazón y los riñones por alimentarse de cantidades mínimas de comida durante cinco años. La joven explicó que tenía que ahorrar dinero para apoyar a su hermano enfermo.

Wu Huayan perdió a su madre a la edad de 4 años y su padre murió cuando ella estaba en la escuela.

Su abuela se encargó de ella y su hermano y, posteriormente sumaron el respaldo de un tío y una tía, que solo les podían dar 300 yuanes (US$42) mensuales de apoyo.

La mayoría de ese dinero se iba en los tratamientos médicos de su hermano menor, que sufre de problemas mentales.

Lo que significaba que Wu apenas gastaba 2 yuanes diarios (unos 30 centavos de dólar) en ella misma, sobreviviendo principalmente de chiles y arroz.

Los hermanos son de la provincia suroccidental china de Guizhou, una de las menos desarrolladas de China.

El caso desató un torrente de preocupación y críticas contra las autoridades.

Muchas personas en las redes sociales expresaron deseos de ofrecerle donaciones y otros tantos manifestaron preocupación ante la falta de ayuda por parte de la universidad.

Un usuario tildó su situación de «peor que la de los refugiados en Afganistán», mientras que otro señaló los costos extravagantes de las celebraciones por el 70 aniversario de la República Popular de China diciendo que el dinero pudo haberse invertido mejor.

Otros expresaron admiración por los sacrificios de Wu para ayudar a su hermano, mientras continuaba perseverando con sus estudios universitarios.

Además de las donaciones logradas en plataformas de financiamiento colectivo («crowdfunding»), sus profesores y compañeros donaron 40.000 yuanes (US$5.700), mientras que aldeanos locales recaudaron 30.000 yuanes (unos US$4.200) para asistirla.

Las autoridades emitieron un comunicado diciendo que Wu había estado recibiendo el subsidio mínimo del Estado -estimando entre 300 y 700 yuanes al mes (entre US$40 y US$100)- y que ahora estaba recibiendo un fondo de asistencia de emergencia de 20.000 yuanes (US$2.800).

«Continuaremos siguiendo el caso de esta determinada y amable muchacha», comunicó la Oficina de Asuntos Civiles de la ciudad de Tongren.

«Cooperaremos activamente con otros departamentos idóneos para resolver el problema de acuerdo a la responsabilidad que tiene el departamento de asuntos cívicos para ofrecer un mínimo estándar de vida y asistencia temporal»

El caso de Wu Huayan recuerda la historia de 2018 sobre un niño chino que llegó a su escuela con el pelo lleno de hielo congelado.

Bautizado «el pequeño Wang», su relato se volvió viral, generando donaciones internacionales de personas que expresaron admiración por la resiliencia del menor y conmoción por su pobreza.

La economía china se ha disparado en las últimas décadas. Desde 1980, cerca de 800 millones de personas han salido de la pobreza, según el Banco Mundial.

Entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que viven con US$1,90 al día o menos bajó del 66% al 0,7%, detalla esta organización.

Sin embargo, la pobreza no ha desaparecido. El gobierno se ha puesto como meta eliminar la pobreza para 2020, pero aún hay 25 millones de pobres en el país, de acuerdo al BM, y la desigualdad ha aumentado.

Una de las razones más mencionadas es la inmensa brecha que existe entre las áreas rurales y urbanas.

China ha cambiado de ser «moderadamente desigual en 1990 a ser uno de los países más desiguales del mundo», según un informe de 2018 del Fondo Monetario Internacional

De acuerdo con la oficina de asuntos cívicos, la renta disponible per cápita de una familia en Pekín, la capital, era de 62.361 yuanes (US$8.861) en 2017.

Como punto de comparación, en la región rural de Guizhou, de donde es la joven Wu, esa cifra ronda los 18.430 yuanes (US$2.618).

Guizhou tiene el mayor nivel de pobreza rural en el país, que afecta a 2,95 millones de personas en esa provincia, más del 7% de la población.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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