LA SECTA SHINCHEONJI ACUMULA 300 DE LOS MÁS DE 800 MUERTOS POR EL CORONAVIRUS EN COREA DEL SUR

Una secta que promete la vida eterna se convirtió en el principal foco del coronavirus fuera de China

Una secta que promete la vida eterna se convirtió en el principal foco del coronavirus fuera de China
El protocolo de limpieza de Corea ante el Coronavirus.

La secta cristiana Shincheonji concentra 300 de los 833 casos del terrible coronavirus en Corea del Sur, un país donde ya se registran siete muertos.

Los miembros de este grupo religioso fueron diagnosticados con la enfermedad cuando volvían de un viaje de peregrinación a Israel, donde se declaró un primer caso y cerca de 200 estudiantes que estuvieron en contacto con turistas surcoreanos están en cuarentena.

Una de las principales razones de la inquietud que suscita la secta radica en los lazos que tienen sus miembros con China.

«La secta Schincheonjie, implantada en el oeste de China, está presente desde la provincia de Heilongjiang al norte, hasta Shanghái, pasando por Pekín. También habría una implantación de la iglesia en Wuhan», dijo a RFI Ji-il Tark, profesor de la Universidad Presbiteriana de Busan, segunda ciudad de Corea del Sur.

Tanto la secta como las autoridades chinas han dicho que el santuario de la secta en Wuhan fue cerrado. Pero según fuentes chinas consultadas por el profesor Ji-il Tarkn, «todavía habría una presencia de la secta en la capital de Hubei; en todo caso, lo que se puede decir, es que la secta intentó al menos reclutar en Wuhan».

En Shanghái, la secta tiene 1500 adeptos, por tanto «no hay que descartar que algunos de ellos hayan tratado de reclutar nuevos adeptos en Wuhan», agrega Tarkn, cuyas fuentes son profesores y funcionarios chinos.

«La particularidad de la secta Schincheonji es reclutar nuevos adeptos en secreto en las otras comunidades cristianas. La secta es mal vista en la sociedad surcoreana y por eso la mayor parte del tiempo los adeptos se esconden y se acercan a la gente de manera discreta, primero tratando de establecer relaciones con ellos en las misas o proponiéndoles estudiar secretamente la Biblia», dice también el profesor surcoreano.

En esta organización, clasificada como secta por las autoridades, «su líder Lee Man-hee es considerado como el ‘espíritu santo'», recuerda también el profesor Ji-il Tark.

La necesidad de reclutar está relacionada con el principal punto de la doctrina de la secta: su líder promete salvar 144.000 fieles y llevarlos al cielo el día del juicio final. Los salvados «tendrán la vida eterna y se convertirán en grandes sacerdotes que dirigirán el mundo».

 

 

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