Los desmanes autoritarios en la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias en la respuesta ante el coronavirus

Por qué el primer ministro de Japón no puede imponer una cuarentena pese al decreto de estado de emergencia

La actual constitución de Japón impone respeto a las libertades individuales

Por qué el primer ministro de Japón no puede imponer una cuarentena pese al decreto de estado de emergencia
El primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, anunció este martes 7 de abril de 2020 el estado de emergencia por el coronavirus en Japón, ha sido una reacción del Gobierno nipón ante el abrupto incremento de los casos registrados esta semana en el país.

«No es una exageración decir que tanto a nivel global como en Japón estamos en la peor crisis desde el final de la Segunda Guerra Mundial», dijo Abe mientras pidió a los japoneses quedarse en casa e informó que la medida tendrá una vigencia de 30 días para las prefecturas de Tokio, Osaka, Saitama, Chiba, Kanagawa, Hyogo y Fukuoka.

El primer caso de COVID-19 en Japón se dio a mediados de enero. Hasta el 7 de abril, Japón acumulaba 3.906 casos confirmados, así como 92 muertes y 592 pacientes recuperados.

Se trata de un número bajo de casos confirmados para un país con ciudades densamente pobladas, pero en Tokio el número de casos se ha duplicado la semana pasada y ante esta situación, Abe dijo que «la rapidez y alcance nacional de la infección del coronavirus podría traer grandes consecuencias a la vida de la gente y a la economía del país», por ello decretó la alerta.

«Lo más importante, más que nada, es cambiar el comportamiento de las personas», añadió.

«Creo que en este momento la gente está bastante nerviosa», dijo a la BBC Yoko Ishikura, profesora emérita de la Universidad Hitotsubashi de Tokio, que cree que el anuncio tendrá un efecto positivo, «definitivamente hará que la gente cambie» de rutinas.

El pasado represivo

Abe se vio prácticamente forzado a tomar esta medida tras las fuertes críticas y presiones que recibió, se le exigían mayores medidas sanitarias para frenar el avance de la contagiosa enfermedad en el país vecino de China, donde surgió el brote a finales de diciembre.

Pero como apuntan analistas, la ley no le ofrece mayores herramientas al gobierno de Japón para establecer cuarentenas o que la fuerza pública haga cumplir instrucciones para quedarse en casa, es algo que viene como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

La Constitución que rigió desde finales del siglo XIX y hasta 1947, conocida como Meiji, ofrecía poderes al emperador con los que muchas libertades podrán ser canceladas, lo cual llevó a «abusos de poder», dice el abogado Koju Nagai.

Mientras, «la Constitución actual se basa en la idea de que los derechos humanos deben ser respetados», explica.

Por esta razón, la emergencia sanitaria emitida por Shinzo Abe, apenas recomienda a los japoneses mantenerse en casa, además de listar algunos establecimientos que podrían ser cerrados, como centros de entretenimiento o comercio. Únicamente los gobernadores locales pueden decidir si respaldar o no las clausuras temporales.

«Quiero aclarar una vez más que, incluso si se declara una emergencia, no impondremos un confinamiento como se ha hecho en el extranjero», dejó en claro Abe.

La cultura japonesa una fortaleza ante el coronavirus

Si bien muchos japoneses han continuado sus rutinas, el gobierno ha estado trabajando desde el comienzo de la epidemia en focalizar a los «grupos de contagio» para evitar confinamientos como los de Europa o América.

«Japón ha tenido mucho éxito en contener la propagación del covid-19 al enfocarse en grupos de brotes, es decir, personas que infectan a las otras personas. Se les ha hecho pruebas y se les ha aislado», dijo apenas el pasado 25 de marzo Kenji Shibuya, director del Instituto de Salud de la Población de la Universidad King’s College de Londres.

Pero desde entonces advirtió que las pruebas de COVID-19 estaban «muy por detrás de otros países», por lo que «una explosión del brote» estaba entre lo previsible.

Aun así, la propia cultura de los japoneses ante las enfermedades, arraigada mucho tiempo atrás de la actual pandemia, está a su favor y los ciudadanos suelen cumplir las normas de protección a la comunidad cuando están enfermos, lo que hace del confinamiento algo innecesario.

«Los japoneses son bastante conscientes de la higiene, mucho más que en otros lugares. Además, muchas personas usan mascarillas en las calles por un tema cultural, por lo que hay menos posibilidades de transmisión», le explica a BBC Mundo Benjamin Cowling, profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong.

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