Una investigación periodística reveló los centros de reeducación laboral en esa región

China aumenta sus campos de concentración para «eliminar a los perezosos»

El régimen asiático estaría utilizando el Tíbet para castigar a quienes consideran una carga para la sociedad

China aumenta sus campos de concentración para "eliminar a los perezosos"
Xi Jinping PD

China sigue expandiendo sus campos de concentración ante el silencio internacional.

El régimen asiático está apartando de sus tierras a un gran número de trabajadores rurales tibetanos para llevarlos a centros de formación de tipo militar recientemente construidos, donde se convierten en trabajadores industriales.

Algo similar al programa desarrollado en la región occidental de Xinjiang que grupos de defensa de los derechos humanos califican de trabajos forzados.

Pekín estableció cuotas para la transferencia masiva de trabajadores rurales a otros lugares del Tíbet y a otras partes de China, según más de cien artículos de medios de comunicación estatales, documentos de las oficinas gubernamentales en el Tíbet y procuraciones publicadas entre 2016 y 2020.

La medida de las cuotas supone una rápida expansión de una iniciativa puesta en marcha para proporcionar trabajadores leales a la industria china.

Una publicación en el sitio web del gobierno regional del Tíbet del mes pasado informó de que más de medio millón de personas fueron formadas como parte del proyecto en los primeros siete meses de 2020, alrededor del 15% de la población de la región.

De este total, casi 50.000 han sido transferidos a puestos de trabajo dentro del Tíbet y varios miles han sido enviados a otras partes de China.

Muchos terminan en trabajos poco remunerados, incluyendo la fabricación de textiles, la construcción y la agricultura.

El traslado del excedente de mano de obra rural a la industria es una parte clave del plan de China para impulsar la economía y reducir la pobreza.

Pero en zonas como Xinjiang y el Tíbet, con grandes poblaciones étnicas y una historia de disturbios, los grupos de derechos humanos dicen que los programas incluyen un énfasis excesivo en la formación ideológica.

Y las cuotas del Gobierno y la gestión de tipo militar, dicen, sugieren que los traslados tienen elementos coercitivos.

China tomó el control del Tíbet después de que las tropas chinas entraran en la región en 1950, en lo que Pekín llama una “liberación pacífica”. Desde entonces, el Tíbet se ha convertido en una de las zonas más restringidas y sensibles del país.

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