El régimen asiático ordenó que les colocaran dispositivos anticonceptivos para frenar el número de embarazos

Cómo China utiliza a mujeres musulmanas para frenar la natalidad en Xinjiang

En la mayor parte de China, se insta a tener más bebés para apuntalar la caída de la natalidad, pero en Xinjiang las mujeres están obligadas a tener menos

Cómo China utiliza a mujeres musulmanas para frenar la natalidad en Xinjiang
Mujer musulmana PD

China quiere controlar el número de descendencia musulmana en la región de Xinjiang.

El régimen asiático ordenó que les colocaran dispositivos anticonceptivos a las mujeres de la comunidad musulmana de la región de Xinjiang.

En una gran parte de China, las autoridades están alentando a las mujeres a tener más hijos para tratar de evitar una crisis demográfica como resultado de una tasa de natalidad que va en decremento. Pero en la región de Xinjiang, China está obligándolas a tener menos hijos, con lo cual refuerza su control sobre las minorías étnicas musulmanas e intenta emprender una transformación demográfica que disminuya su población con el paso de las generaciones.

Según los informes de un renombrado investigador, Adrian Zenz, junto con los de The Associated Press, a medida que ha aumentado el uso de procedimientos invasivos para el control de la natalidad, en los últimos años han caído las tasas de natalidad en esa región.

Eso forma parte de una vasta y represiva campaña del Partido Comunista para el rediseño social empeñada en eliminar cualquier supuesto obstáculo para su gobierno. En este caso, el separatismo étnico.

A lo largo de los últimos años, el partido, encabezado por su dirigente, Xi Jinping, se ha dado a la tarea de someter con mucha fuerza en Xinjiang a los uigures y a otras minorías de Asia Central al internar a cientos de miles de ellos en campos de reclusión y prisiones.

Las autoridades han puesto a esta región bajo estricta vigilancia, han enviado a sus residentes a trabajar en fábricas y han trasladado a los niños a internados.

Pese a que las autoridades han dicho que los procedimientos de control de la natalidad son voluntarios, las entrevistas con más de una docena de uigures, kazajos y otros musulmanes de Xinjiang, así como un análisis de las estadísticas oficiales, de avisos gubernamentales y de informes en los medios de comunicación estatales revelan tentativas de coerción por parte del Partido Comunista de China a fin de obstaculizar los derechos reproductivos de la comunidad.

Las autoridades obligaron a las mujeres a usar un DIU o a esterilizarse. Enviaron a su casa funcionarios del gobierno a vivir con ellas mientras se recuperaban con el propósito de detectar señales de inconformidad. Una mujer mencionó haber tenido que soportar el toqueteo de su vigilante.

Si tenían demasiados hijos o rechazaban los procedimientos de anticoncepción, se hacían acreedoras a fuertes multas o, aún peor, a ser confinadas en un campo de reclusión.

En estos campos, las mujeres corrían el riesgo de sufrir incluso más maltrato. Algunas mujeres que fueron detenidas con anterioridad sostienen que les hacían tomar medicamentos para interrumpir su ciclo menstrual. Una mujer afirmó haber sido violada en uno de estos campamentos.

Para los defensores de los derechos humanos y las autoridades occidentales, debido en gran medida por los intentos de detener el crecimiento demográfico de las minorías musulmanas, la represión gubernamental en Xinjiang equivale a crímenes de lesa humanidad y genocidio.

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