El portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso analiza para Periodista Digital la muerte de Bin Laden

Gustavo de Arístegui: «El primero en mostrar su decepción por la política y la actitud de Obama fue Bin Laden»

El portavoz popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, Gustavo de Arístegui (Madrid, 1963), es un gran conocedor del mundo musulmán en general y un experto reconocido en yihadismo. Visita Periodista Digital para hablar sobre la muerte de Osama Bin Laden y analizar los nuevos escenarios que se plantean en la lucha contra el terrorismo yihadista.

Sobre la muerte del líder de Al Qaeda, se muestra contundente:

Yo estoy absolutamente de acuerdo con la operación que se ha producido. Creo que el mundo es un sitio mejor sin Bin Laden. Creo que Bin Laden era un monstruo de lo más sanguinario, cruel, megalómano, egocéntrico y enloquecido, iluminado y fanático que jamás se ha visto en la historia de la humanidad.

Toda operación de comandos tiene obviamente riesgos. El hecho de que hayan mostrado los cuerpos de cuatro personas que tenían como función la protección de la vida de Bin Laden demuestra que sí hubo una resistencia armada.

Se muestra muy crítico con la comunicación de la Casa Blanca sobre la operación, que en su opinión ha generado de forma innecesaria una «polémica estéril» que «solamente va a fortalecer la causa de los terroristas».

La importancia del líder terrorista abatido en Paquistán radicaba en su función de símbolo:

Bin Laden ya no tenía una importancia operativa. No podía, aunque sólo fuera por razones físicas, transmitir ningún tipo de instrucción operativa porque llevaba aislado muchos meses. Como sabemos, no había ningún tipo de teléfono o internet para evitar ser localizado. Pero sí era una figura emblemática, simbólica, extremadamente importante para el terrorismo yihadista.

La inicial felicitación de Zapatero a Obama por la operación y su posterior matización, diciendo que hubiera preferido la detención y posterior juicio de Bin Laden es:

Algo muy propio de socialistas, algo muy propio de la progresía hispánica, siempre con el buenismo por delante.

Sobre las protestas de algunos sectores de izquierdas, dice:

A todos nos hubiera gustado que la alternativa hubiese sido un Bin Laden capturado y sometido a juicio, por lo que supone de humillación para él. Pero no olvidemos que también hubiera sido una fuente de justificación de crímenes terribles tratando de buscar, por ejemplo, secuestros importantes y exigir a cambio de la liberación de los rehenes la liberación del megacriminal.

De las críticas al presidente de EEUU por la operación, sostiene que se deben al antiamericanismo y a una equivocada percepción inicial sobre Obama. A esto añade:

Recordemos que el primero en mostrar su decepción por la política y la actitud de Obama fue Bin Laden en un vídeo.

Me parece especialmente importante señalar que Bin Laden era un enemigo no sólo de Estados Unidos, sino del mundo enetero. Y que, obviamente, hubiésemos preferido un juico a la occidentel europea. Pero si no había opción, o si las consecuencias eran más graves, a quien le corresponde esa decisión es al presidente de EEUU. Y francamente, lo que hace el buenismo progre es sacar a pasear su permanente, recurrente, tenaz, pertinaz antiamericanismo.

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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