El presidente francés demostró unos reflejos excelentes

Sarkozy quería sacudir al tipo que le cogió de la solapa y lo zarandeó

El agresor, conserje del conservatorio municipal de Agen, quería protestar por la intervención de Francia en Libia

La agresión puede costarle a Herman Fuster hasta tres años de cárcel y una multa de 45.000 euros

Lo segundo más llamativo fueron los reflejos de Nicolás Sarkozy. Lo primero su agresividad, porque en las imágenes se ve como un isntante después de ser zarandeado y sin saber todavía si se trataba de un atentado contra su vida, se lanzó hacñía el tipo y le hubiera zurrado la badana si no lo agarran sus guardaespaldas.

Sarkozy fue este 30 de junio de 2011 víctima de una agresión cuando saludaba y departía con el público en Brax, en el sur de Francia. Un hombre lo agarró con violencia por la solapa de la chaqueta, le hizo perder el equilibrio y a punto estuvo de tirarlo al suelo.

Cuatro agentes de seguridad inmovilizaron de inmediato en el suelo al agresor, mientras los guardaespaldas rodeaban al presidente de la República.

Aunque Sarkozy ha decidido no presentar denuncia, Herman Fuster continuaba anoche encerrado en la comisaría. Se trata del conserje del conservatorio municipal de Agen, localidad vecina, y al parecer pretendía con su gesto protestar por la intervención armada de Francia en Libia.

Nada explica con claridad por qué este hombre, a quien sus compañeros definen como discreto, simpático y tranquilo, agarró con violencia al presidente francés.

Fuster cuenta con el aprecio general y algunos de sus próximos han contado que hace unos meses pasó por una fuerte depresión nerviosa que lo llevó a una tentativa de suicidio.

El alcalde centrista de Brax, Michel Bernines, aseguró que Fuster apareció como «manifiestamente violento» y aparentemente «iba a darle un puñetazo» cuando lo redujeron los agentes de seguridad. La policía tampoco ha aclarado si se encontraba bajo los efectos de las drogas o del alcohol.

A pesar del susto, Nicolas Sarkozy siguió estrechando manos hasta incorporarse a la asamblea de cargos locales del departamento de Lot-et-Garone, en la región de Aquitania, no lejos de los Pirineos.

En las imágenes captadas por la televisión se aprecia claramente el gesto agresivo y la mirada de reprobación que el presidente dirige a su agresor, pero sin hacer comentario alguno que pudiera recordar aquel «case toi pauvre con» (lárgate, pobre gilipollas) que dedicó a un detractor al principio de su mandato.

La agresión puede costarle a Herman Fuster hasta tres años de cárcel y una multa de 45.000 euros por un delito agravado por la condición de jefe de Estado de la víctima. La pena puede aumentar si se demuestra que hubo premeditación.

En el 2002, Jacques Chirac, anterior presidente, fue objeto de un intento de atentado. Un militante de extrema derecha le disparó sin alcanzarlo con una escopeta de balines mientras presidía el desfile militar del 14 de julio.

 

Te puede interesar

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído