Obama apoya retrasar la decisión sobre el oleoducto entre Canadá y Texas

WASHINGTON, 11 (Reuters/EP)

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha afirmado que apoya la decisión tomada por el Departamento de Estado de estudiar rutas alternativas para el oleoducto Keystone XL, que conectaría Canadá y Texas, lo que supone el retraso de la decisión sobre el proyecto en más de un año.

Este retraso implica que la decisión final para aprobar o rechazar el controvertido oleoducto no tendrá lugar hasta después de las elecciones presidenciales de 2012.

«Debido a que dar luz verde a esta decisión podría afectar a la salud y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses, así como al medioambiente, y porque han aparecido una serie de preocupaciones a través del proceso público, debemos tomar un tiempo para asegurarnos de que todas estas preguntas son respondidas apropiadamente», ha dicho Obama a través de un comunicado.

«La decisión final ha de ser tomada a través de un proceso abierto y transparente informado por la mejor ciencia disponible y la voz del pueblo estadounidense», ha apostillado.

Por su parte, el Gobierno canadiense ha afirmado que mantendrá la producción de petróleo de las arenas bituminosas –de las que se extrae un producto similar al petróleo que posteriormente es convertido en petróleo crudo sintético o refinado directamente para obtener productos del petróleo– pese a la decisión estadounidense, al considerarlo una fuente de energía segura.

El Ejecutivo canadiense y la industria petrolera tienen opciones limitadas, ya que otra propuesta para la construcción de un oleoducto para exportar estas arenas a los mercados asiáticos está dando sus primeros pasos.

«Pese a que estamos decepcionados con el retraso, mantenemos nuestras esperanzas en que el proyecto será decidido sobre sus méritos y finalmente aprobado», ha dicho el ministro de Recursos Naturales de Canadá, Joe Oliver. «Mientras tanto, nuestro Gobierno continuará promoviendo Canadá y las arenas bituminosas como una fuente de energía estable, segura y ética para el mundo»:

El Ejecutivo canadiense, que respalda firmemente a la industria del gas y el petróleo del país, ha recalcado que es mejor para Estados Unidos comprar petróleo de Canadá, un país vecino y democrático, que hacerlo de otros proveedores.

Por último, han subrayado que la construcción del oleoducto supondría la creación de miles de trabajos en ambos países. Por ello, el primer ministro, Stephen Harper, se ha referido a la decisión de Washington como «descerebrada».

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