Opinión / Debbie Schlussel

Cuando le hablen de cuernos, recuerde los votos

Toda la historia electoral del "Newt puso los cuernos" es vieja

Total, que tenemos un candidato presidencial Republicano que probablemente no va a ser el candidato, y una entrevista con su segunda mujer acerca de su vida sexual que aparece en todos los medios convencionales. Y aún así, todavía tenemos pendiente una entrevista, o un vídeo, o un apartado en ABC News o en el Washington Post, con Larry Sinclair, el autor de un libro en el que habla de unas fiestas con el presidente titular Barack Obama y grandes dosis de cocaína. ¿Por qué? Después de todo, si es correcto seguir emitiendo lo que todos sabíamos –que Newt puso los cuernos a su mujer–, ¿por qué no se dedica la misma cantidad de tiempo a la historia de Obama? Misma cantidad de tiempo para idénticas historias sin fundamento.

No me podría importar menos lo que piensa de Newt Gingrich la ex mujer traicionada del Gobernador de Carolina Mark Sanford, Jenny Sanford, y no me podría interesar menos lo que el resto piense de Newt Gingrich y de las entrevistas anodinas de la otra noche a Marianne Gingrich en ABC News. Pero sigue en las noticias. Y yo no vi nada nuevo en la entrevista de la otra noche, aparte de descubrir que a Marianne Gingrich la risa disimulada no se le da bien. Si a usted no le gustaba Newt hace un año, seguirá sin caerle bien ahora con independencia del asunto del matrimonio abierto. Si a usted le caía bien a pesar de eso, la entrevista de la otra noche no habrá supuesto ninguna diferencia. Tampoco la entrevista a su ex mujer ni a la ex mujer del gobernador.

Los problemas con Gingrich (y con Romney) están relacionados con otras cuestiones detalladas ad nauseam. Pero la ex mujer del ex gobernador de Carolina no es alguien que deba hablar de cuernos ni de si ello debería de afectar a los comicios. Hay que recordar que esta mujer accedió a casarse con el Gobernador de Carolina Mark Sanford a pesar del hecho de que él había exigido retirar la cláusula de «fidelidad» del contrato matrimonial (cosa a la que ella accedió). Si después de algo así te casas, sabes que es un permiso para ponértelos, y sabes lo que va a pasar. Sólo una idiota accede a algo así y luego se sorprende de que él la engañe.

En el caso de Marianne Gingrich, ella más o menos sabía que pasaría, dado que Gingrich puso los cuernos a su primera mujer. Con ella.

Pero lo que estoy esperando es la entrevista en FOX News en la materia con el Gobernador infiel Mark Sanford. Como recordará, escribí lo ridículo que era que la FOX hubiera contratado a Sanford como contertulio de la campaña presidencial 2012. Pero lo que me interesaría es ver a la FOX preguntando a Sanford lo que no ha visto la luz: una entrevista acerca de sus esperanzas presidenciales fallidas gracias a los cuernos, frente a la propicia suerte de Gingrich en Carolina a pesar de unos cuernos parecidos en Carolina. ¿Dónde estará esa entrevista? Y tampoco es que me interese lo que piensa él.

Y para que conste, conozco a Marianne Gingrich desde hace años, desde antes de casarse con Newt. Siempre me pareció una mujer agradable, y entiendo el fenómeno del «cuídate de la rabia de una mujer humillada». Aun así, es hora de pasar página. Ya sabemos que le puso los cuernos. Lo admitió y se disculpó, cosas que Bill Clinton nunca admitió. Nunca ha admitido. Como Obama en su caso. Y no estoy segura de que la historia de Larry Sinclair sea verídica.

Recuerde que cuando Bill Clinton se presentó por primera vez, vimos una entrevista-masaje en ’60 Minutes’ junto a su mujer Hillary (con ella afirmando todo el tiempo que estaba ahí por casualidad) y todo se olvida. Se olvidará si te apellidas Clinton, no si te apellidas Gingrich o Sanford.

Toda la historia electoral del «Newt puso los cuernos» es vieja –un simple recordatorio de que a Bill Clinton y a Newt Gingrich, les gusta el mismo prototipo de mujer–. Y no lo digo como cumplido.

El problema de Newt Gingrich es su postura en muchas cuestiones. Y es que es tan fiel a las opiniones conservadoras como a sus mujeres.

Debbie Schussel es abogada. En 1990 se presentó a congresista por Oakland County, Michigan, siendo derrotada por un solo voto. En 1998 fue candidata al Supremo de Michigan. Sus columnas aparecen en el New York Post y el Wall Street Journal, The Washington Times y The Jerusalem Post. Se retiró de su propio programa, ‘The Debbie Schussel Show’, en 2003 para colaborar en la FOX.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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