Los servicios secretos de EEUU y Reino Unido aprovechan ‘smartphones’ y fibra óptica

El presidente Obama insiste en su derecho a espiar pero estudia limitarlo

Washington se plantea recoger solo la información que necesita, no toda la que es capaz de reunir con su desarrollada tecnología

El presidente Obama insiste en su derecho a espiar pero estudia limitarlo
Barack Obama. WH

España y los aliados de la UE temen más revelaciones con potencial desestabilizador "que podría complicar las relaciones transatlánticas"

El auge de los teléfonos inteligentes (smartphones) y la progresiva digitalización e internacionalización de las redes telefónicas basándose en cables de fibra óptica han sido clave para facilitar el trabajo de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, en sus siglas en inglés).

Aparentemente, la organización espió a 35 líderes internacionales, incluidos la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

El Gobierno de Estados Unidos insiste en su derecho a recabar información en cualquier país del mundo con objeto de proteger a sus ciudadanos, pero está dispuesto a revisar los programas actuales de espionaje para asegurarse de que se recoge la información que realmente se necesita, no toda la que su desarrollada tecnología es capaz de reunir.

En ese contexto, la portavoz del Departamento de Estado, Jean Psaki, comentó que la Administración estaba considerando la propuesta hecha por Alemania y Francia de discutir con EEUU nuevas reglas para limitar el espionaje, aunque añadió que no había todavía ninguna decisión al respecto.

La sospecha de que sus servicios secretos llevan años espiando el móvil de la canciller alemana, Angela Merkel, desató una oleada de indignación en la cumbre europea y puso patas arriba la agenda, que por una vez no se vio monopolizada por la crisis del euro.

Pero al final la bronca entre los Veintiocho -entre los que hay firmes aliados de Estados Unidos- no llegó a mayores: fue proporcional a la impotencia de la Unión para acordar nada más que una declaración tibia, en la que se alerta de que la «falta de confianza» en Washington puede perjudicar la lucha antiterrorista.

Ese inhabitual texto conjunto es un gesto relevante, aunque a la postre no está a la altura de la dureza de las declaraciones públicas de los últimos días: fuentes diplomáticas explicaron este 25 de octubre de 2013 que esa proclama de los socios europeos, que descartan cualquier tipo de represalia concreta, es en realidad una declaración de impotencia ante los recursos y la tecnología a disposición de los servicios secretos de EEUU.

 

 

 

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