Peter Lanza rompe su silencio un año después de que su hijo acabara con la vida de 28 personas

El padre del asesino de Newtown reniega de él: «Me gustaría que mi hijo nunca hubiese nacido»

"No se puede llorar por el niño que una vez fue"

El padre del asesino de Newtown reniega de él: "Me gustaría que mi hijo nunca hubiese nacido"
Adam Lanza Captura

«Me gustaría que nunca hubieses nacido». Con estas severas palabras ha roto su silencio Peter Lanza, el padre del joven de 20 años -Adam Lanza- que, el 14 de diciembre de 2012, perpetró una de las masacres más recientes de Norteamérica al acabar a tiros con 20 niños y 6 adultos en la Escuela Primaria de Sandy Hook.

Y es que, tras más de un año, el familiar del conocido como ‘asesino de Newtown’ ha decidido conceder una serie de entrevistas -las primeras desde la tragedia- al diario ‘The New Yorker‘.

Entre las diferentes respuestas que Peter ofrece al diario, destaca una por encima del resto. Y es que, para este desafortunado padre, Adam era un esquizofrénico sin diagnosticar que no hubiera dudado en acabar con su vida al igual que hizo con la de su madre, a quien disparó cuatro veces en la cabeza antes de perpetrar la matanza en la escuela y, posteriormente, suicidarse.

«No pongo en duda, ni por un momento, que Adam me habría matado si hubiese tenido oportunidad. Le disparó cuatro veces a Nancy porque cada tiro iba dirigido a uno de nosotros: Uno para él, otro para su madre, otro para mí y otro para (su hermano) Ryan»,

señala en el popular diario. Sin embargo, la suerte quiso que, tras divorciarse de su mujer en 200º, Peter se hallaba lejos del lugar de la masacre.

«No era normal»

Durante el transcurso de la entrevista, Peter señala que, desde que nació, su hijo dio muestras de no ser normal. Concretamente, describe a Adam como un niño socialmente torpe, ansioso, incapaz de concentrarse y afligido constantemente por el insomnio.

«Estaba claro que algo iba mal», destaca. Tal era la situación, que este afligido padre no dudó en visitar a varios psicólogos hasta que su pequeño fue diagnosticado con el síndrome de Asperger -una forma de autismo-.

Sin embargo, no echa toda la culpa sobre su enfermedad, pues considera que su hijo era simplemente «malo» ya que, aunque «Asperger hace a la gente inusual, no los convierte en esto».

Realista ante todo, Peter destaca que, aunque recuerda los días en los que su hijo no era más que un bebé, no se puede vivir eternamente en ese tiempo.

«No se puede llorar por el niño que una vez fue. No te puedes engañar a ti mismo», añade en la revista.

Adam asistió a la escuela primaria hasta el inicio del sexto grado, momento en que se le diagnosticó un trastorno de integración social y sensorial que le obligaba a ir a terapia.

Con todo, esta noticia no cogió de improviso a Peter, ya que, según destaca, el futuro asesino no dijo su primera palabra hasta los tres años.

Peter, a su vez, cree que el cumplir años no redujo su problema, sino que lo agravó.

De hecho, cuando apenas tenía entre 10 y 11 años, Adam escribió un extraño libro en el que se podía ver como una mujer mayor armada con un bastón mataba a todos cuantos se interponían en su camino.

Tampoco tranquilizó a sus profesores y a sus padres el personaje de ‘Dora la Berserker’ que, incluido en el cuento, afirmaba que gozaba matando niños. Este tipo de comportamientos provocaron que sus profesores lo definieran como «inteligente, pero no normal y con problemas antisociales».

El niño que sufría en clase

Con todo, Peter afirma que, en contra de lo que puede parecer, la separación de sus padres no fue perjudicial para la vida de Adam.

«Era fan de Ron Paul y le gustaba discutir sobre teoría económica. Quedó fascinado con las armas de fuego y con la Segunda Guerra Mundial, y mostró su interés en unirse al ejército. Pero nunca hablaba de asesinatos en masa, y no era violento en la escuela».

A partir de la pubertad fue cuando Adam comenzó a mostrar unos problemas sociales más severos. Y es que, según Peter, su hijo sufría tanto en la escuela que tuvo que ser sacado de ella y ser educado por su mujer y él en casa.

Desesperada, la pareja recurrió entonces a especialistas, que no pudieron más que señalar de nuevo algo ya consabido: sus dificultades de comunicación, su escasa capacidad de hablar de forma espontánea y su prosodia casi mecánica.

Sin ayuda, Adam llegó a los 16 años convertido en un manojo de nervios que había desarrollado un profuso interés por la muerte y sufría cuando tenía que ir a la escuela.

«Un día tuvo una noche horrible. Lloró en el baño durante 45 minutos y se perdió a primera clase»» destaca Peter en ‘The New Yorker’.

No obstante, finalmente este norteamericano afirma que perdió el contacto con su hijo tras la separación debido a que él no quería verle. La última vez que supo de él, acababa de matar a varios niños y se había convertido en uno de los asesinos más crueles de EE.UU.

 

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