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Elizabeth Smart ahora, con 30 años, a los 14 cuando fue secuestrada por Brian David Mitchell y su mujer Wanda Barzee. EP

Lo dice con voz suave, sin alterar el gesto, pero el relato de Elizabeth Smart esconde tanto dolor, tanto sufrifiento y revela tanto sobre la maldad humana y la estupidez de los políticos, que hace que se retuerzan las tripas.

Se refiere Elizabeth a Wanda Barzee, la psicópta que conspiró para secuestrarla, cuando era una niña de 14 años. Una critaura a la que el marido violó de la facionerosa  durante 9 meses.

En unos días será puesta en libertad Wanda Barzee, la mujer y cómplice del secuestrador de la joven Elizabeth Smart, cuyo caso estremeció a Estados Unidos a principios de los años 2000.

"Quisiera urgir a todos los poderes competentes (...) a que reconsideren la situación, que miren los hechos, su estado mental y determinen si realmente creen que esta mujer ya no es una amenaza".

Eso instó Elizabeth Smart esta semana en declaraciones a los medios de comunicación.

"Creo sinceramente que es una amenaza. Se trata de una mujer que tenía seis niños, y aún así conspiró para secuestrar a una niña de 14 años y no solo se sentó al lado de ella mientras estaba siendo violada, también animó a su marido a que continuara violándome".

Eso subraya con dolor la joven, que ahora tiene 30 años.

Elizabeth Smart fue raptada en su propia cama en la localidad de Salt Lake City, en el estado de Utah, en junio de 2002.

Esa noche un hombre entró a su habitación y la despertó con un cuchillo en su garganta: si no se iba con él, mataría a toda su familia.

Su hermana, de 9 años, fue testigo de ese momento.

Su secuestrador era Brian David Mitchell, un vagabundo que la madre de Elizabeth había contratado en una ocasión para hacer unos arreglos en la casa.

La pequeña fue llevada a una casa de campo y allí Mitchell le obligó a "contraer matrimonio" con él, mediante una ceremonia mormona.

A partir de entonces y durante nueve meses, su captor no dejó de abusar de ella por "revelación de Dios" y con la colaboración de su esposa, Wanda Barzee, según desvelaría la propia víctima una vez liberada.

La mantuvieron en cautiverio en condiciones inhumanas y la obligaron a consumir drogas y alcohol.

El caso acaparó una gran atención mediática y la joven pudo escapar de ese infierno cuando un ciudadano la reconoció caminando con sus captores a solo tres kilómetros de su casa y alertó a la policía.

"Me veía como su esclava"

Mitchell fue condenado a cadena perpetua y su mujer a 15 años de prisión, que se cumplen el próximo 19 de septiembre.

Es una situación que preocupa a Smart.

"¿Que si creo que es peligrosa? Sí, pero no solo para mí. Creo que es un peligro y una amenaza para cualquier persona vulnerable de nuestra comunidad".

"Nuestra comunidad debería estar preocupada".

"Barzee me veía como su esclava (...) hubo ocasiones en las que estaba siendo manipulada por él (su esposo), pero también hubo veces en las que abusó de mí tanto como él".

Por otro lado, la joven afirmó que cree en el "perdón" y que no es su trabajo establecer si su captora pagó por lo que hizo.

"Si realmente lo ha hecho, probablemente tendría que ser liberada, pero ese (decidir si se hizo justicia) no es mi rol".

Smart pudo rehacer su vida tras lo ocurrido y hoy es una destacada activista en defensa de las víctimas de abuso y las personas desaparecidas.