J-20 Dragón Poderoso y F-22 Raptor, los mejores cazas furtivos de China y EEUU

‘Stealh’: El secreto de los cazas furtivos, los temibles aviones invisibles al radar

A principios de la década de los años 2000 EEUU era el único país que operaba los llamados aviones 'invisibles'. Ahora que el monopolio estadounidense de la tecnología 'stealth' se acabó

El nuevo caza J-20 de China, oficialmente llamado Weilong o ‘Dragón Poderoso’, es uno de los aviones de combate más avanzados del mundo y la respuesta del país asiático al estadounidense F-22 Raptor.

A mediados de julio, la Fuerza Aérea china publicó el video de un ejercicio de entrenamiento nocturno que involucró a su cazabombardero sigiloso J-20 para demostrar su disponibilidad operacional.

EL FIN DEL MONOPOLIO STEALH

A principios de la década de los años 2000 EEUU era el único país que operaba los llamados aviones ‘invisibles’. Ahora que el monopolio estadounidense de la tecnología ‘stealth’ se acabó

Cabe destacar que el hecho de usar esta tecnología no hace que los aviones sean completamente invisibles para los radares. En la realidad, lo que ocurre es que las aeronaves furtivas tienen una sección radar equivalente reducida en comparación con los aviones normales.

Por lo cual, si se cumplen determinadas condiciones los radares son capaces de detectar esta clase de aviones. Además, también son visibles para otros medios de detección, como los sistemas de búsqueda y seguimiento por infrarrojos.

Sin embargo, el uso de tecnologías ‘stealth’ indudablemente ofrece ciertas ventajas en misiones de combate y se está convirtiendo en una característica obligatoria para los aviones más avanzados, razón por la cual hay cada vez más aviones militares que gozan de esta tecnología.

Esta es una recopilación de las aeronaves ‘invisibles’ que fueron operadas, siguen siéndolo o lo serán en un futuro próximo.

Lockheed Martin F-117 (EEUU)

Fue el primer avión furtivo fabricado en serie y operado por un Ejército. A pesar de que el nombre del avión comience por la letra F, que normalmente se les asigna a los cazas, el F-117 era un bombardero táctico y no efectuaba funciones de cazas.

Todo el diseño del avión se centraba en torno a su ‘invisibilidad’, lo que afectó seriamente sus características de vuelo y los costes operativos. A pesar de ello, un F-117 fue derribado durante la operación de la OTAN en Yugoslavia por un sistema soviético de defensa aérea.

El avión fue retirado del servicio en el 2008, pero al día de hoy sigue empleándose para realizar experimentos con diferentes recubrimientos antirradar y tecnologías ‘stealth’.

Northrop Grumman B-2 (EEUU)

Con un coste promedio por unidad de más de 700 millones de dólares, es la aeronave más cara jamás construida. Razón por la cual, a finales de los años 1980 el Congreso de EEUU redujo el pedido de estos bombarderos de 132 a tan solo 21 unidades. Uno de ellos se estrelló en el 2008.

Es la primera aeronave moderna con la estructura de un ala voladora fabricada en serie. Se trata de un bombardero estratégico pesado y en su construcción fueron empleados múltiples soluciones para reducir su detectabilidad para los radares.

El B-2 entró en servicio en 1997 y al día de hoy sigue en servicio. Es uno de los portadores de armas nucleares de EEUU. A lo largo de su existencia, este bombardero fue empleado en las guerras de Kosovo, Irak, Afganistán y Libia, donde usó armas convencionales.

Lockheed Martin F-22 (EEUU)

En la actualidad es el caza insignia de las Fuerzas Aéreas de EEUU. Entró en servicio en el 2005 y estaba previsto que se fabricaran 750 unidades. Pero debido al elevado precio por unidad y los altos costes de vuelo, el programa fue clausurado y fueron fabricadas tan solo 187 unidades.

En un principio se concebía como un caza para la conquista de la superioridad aérea, pero con el tiempo también fue adaptado para misiones de ataques terrestres.

Al día de hoy las FFAA estadounidenses siguen operando esta aeronave. Sin embargo, debido a la baja disponibilidad operativa de los aviones y varios accidentes que tuvo se desconoce el número exacto de los F-22 que están listos para el combate.

La situación empeoró cuando el huracán Michael golpeó directamente una de las principales bases aéreas donde están emplazados múltiples F-22, dañando algunos de ellos.

Lockheed Martin F-35 (EEUU)

A diferencia del F-22, que tiene una funcionalidad más específica y cuya venta al extranjero está prohibida, el F-35 fue creado como una máquina universal que compondrá el fundamento de las Fuerzas Aéreas de EEUU y también se exportará.

Así, existen tres versiones: el F-35A (Fuerzas Aéreas), F-35B (Cuerpos de los Marines) y F-35C (Armada) con la capacidad de despegue convencional, horizontal y asistido por catapultas respectivamente.

No obstante, el proyecto se está enfrentando a una intensa crítica por los costes desorbitados del proyecto, las fallas técnicas y retrasos en su introducción. De hecho, los organismos responsables de homologar esta aeronave incluso tuvieron que atenuar las demandas de pruebas para que no haya más retrasos.

Hasta el momento el coste del programa ha ascendido hasta 1.5 billones de dólares y las aeronaves se están exportando a países como el Reino Unido, Australia, Corea del Sur y Japón.

Sukhoi Su-57 (Rusia)

El caza polivalente es el primero de la quinta generación fabricado en Rusia y se prevé que entrará en servicio de las Fuerzas Aeroespaciales del país euroasiático este año.

Las aeronaves actuales utilizan los motores de la primera etapa que serán reemplazadas por los nuevos motores de la segunda etapa para el 2023 o 2025. Algunos críticos afirman que estas aeronaves son menos furtivas que los F-22 o F-35, pero si tienen otras virtudes.

Los creadores del Su-57 hicieron más énfasis en la supermaniobrabilidad y los radares. Así, a diferencia de los cazas estadounidenses los Su-57 están dotados de radares laterales.

De este modo, con la táctica conocida como ‘beaming’, incluso los cazas ordinarios se hacen invisibles para los radares del enemigo. El problema con esta táctica es que normalmente se pierde de vista el propio enemigo al estar apuntando con el radar a un lado, pero con los sensores laterales del Su-57 eso no ocurre.

A pesar de que el avión aún no estaba en servicio en el 2018, fue puesto a prueba en combate real al realizar misiones en la guerra civil de Siria.

Chengdu J-20 (China)

Este caza de la quinta generación es la aeronave insignia de las Fuerzas Aéreas de China y sus orígenes son algo polémicos. A primera vista es diferente de todos los demás cazas modernos, pero muchos de sus elementos tienen un gran parecido con otras aeronaves.

Así, algunos expertos militares destacaron el ‘sospechoso’ parecido de la configuración del ala, de los motores y estabilizadores verticales en su parte inferior con el caza experimental ruso de quinta generación MiG-1.44.

Por su parte, la parte delantera es similar a la del F-22, mientras que las tomas de aire y los estabilizadores parecen haber sido inspirados por el F-35. El J-20 entró en servicio del Ejército chino en 2017.

Shenyang J-31 (China)

Bautizado por algunos como una copia del caza estadounidense F-35, el J-31 de veras podría serlo, especialmente considerando el hecho de que un nacional de China robó documentación técnica de Lockheed Martin y la pasó a los fabricantes chinos.

Así, en muchos aspectos estas dos aeronaves son prácticamente idénticas, al menos por fuera, con la diferencia de que la versión china tiene dos motores en vez de uno.

Mientras que los especialistas estadounidenses afirman que lo importante es la tecnología de furtividad y equipamiento electrónico, que los chinos no podrán replicar, otros destacan que este no es el objetivo perseguido por el gigante asiático.

De acuerdo con ellos, con el J-31 China busca hacerse con el mercado internacional de cazas de quinta generación al ofrecer una alternativa económica a las aeronaves rusas y estadounidenses.

El avión despegó por primera vez en el 2012 y está previsto que se introduzca en las Fuerzas Aéreas chinas este mismo año.

Mitsubishi X-2 Shinshin (Japón)

Lo que en el 2004 estaba planeado como un experimento tecnológico, se convirtió en un auténtico proyecto de defensa después de que EEUU renunciara a vender sus cazas F-22 a Japón.

Se trata de un caza ligero que reúne algunas de las características de los cazas de quinta generación: supercrucero, maniobrabilidad y furtividad. Tiene unos motores importados y cuenta con un empuje vectorial.

Alzó el primer vuelo en el 2016 y está previsto que llegue a formar parte de las Fuerzas Aéreas de Japón en el año 2035.

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