Se trata del convento más golpeado por la pandemia de coronavirus en el planeta

El coronavirus arrasa con la vida de 13 monjas en un convento de Michigan

Todas eran miembros de la Congregación de las Hermanas de San Félix de Cantalicio

El coronavirus arrasa con la vida de 13 monjas en un convento de Michigan
Monjas PD

Trece monjas que convivían en un convento en Livonia, Michigan (EEUU), murieron con cuatro semanas de diferencia de COVID-19.

La noticia no sólo conmovió a la comunidad cristiana de esa ciudad, sino a toda la iglesia de EEUU. Entre el 10 de abril y el 10 de mayo 12 de ellas ya habían muerto. Otras 18 se contagiaron pero lograron sobrevivir. La restante, la número 13, murió el 27 de junio.

“Eran profesoras. Una bibliotecaria. Una directora de educación religiosa. Una secretaria en la Secretaría de Estado del Vaticano. La autora de una historia de 586 páginas de la congregación. Una era organista. Una le ayudó a su clase de segundo grado a escribir y realizar un comercial para Campbell’s Soup. Una era enfermera y dirigió los viajes misioneros de estudiantes de enfermería a Haití”, describió sus vidas el periodista especializado Dan Stockman en un artículo titulado “Nuestro tiempo más trágico”.

El de las afueras de Detroit, en Michigan es el convento más golpeado por la pandemia de coronavirus en el planeta.

En todo el mundo murieron 61 monjas en total, en Italia, Canadá y en otras ciudades de los Estados Unidos. “Es la peor pérdida en una comunidad de mujeres desde la pandemia de gripe de 1918″, agrega en su artículo Stockman.

“Lamenté mucho que sufrieran. Toda su vida se dedicaron no a sí mismas sino a los demás. Ayuda, cuando piensas en lo que hicieron con sus vidas, a ser una mejor persona”, señaló Lisa Zervos, de 52 años, a USA Today.

Era una concurrente al convento y ayudaba con donaciones. Continuará haciéndolo. Las ayudas económicas no sólo llegan de la comunidad más cercana de Livonia.

Hasta de Noruega están recibiendo donaciones para que puedan continuar con sus tareas y ayudando a quienes más lo necesitan. La noticia conmovió y traspasó las fronteras.

Pertenecientes a la Congregación de las Hermanas de San Félix de Cantalicio, desde la década de 1930, las religiosas fundaron escuelas y hospitales en Livonia cuando ese suburbio era apenas una pequeña ciudad y un puñado de granjas desparramadas.

En los años 60 llegó a contar con 800 hermanas. Ahora, 44.

Durante generaciones, esas monjas no sólo instruyeron a los más pequeños en sus primeros pasos escolares.

Fueron quienes estuvieron allí cuando miembros de la comunidad no tenían a nadie que los acompañara en sus últimos momentos. Ahora nadie pudo tomar la mano de estas 13 monjas, impedidas de recibir visitas por el alto contagio que posee la enfermedad producida por el coronavirus Sars-CoV-2.

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