ELECCIONES PRESIDENCIALES EL 3 DE NOVIEMBRE DE 2020

Donald Trump remonta en los estados clave con una estrategia calcada sobre la que le llevó a la Casa Blanca en 2016

Con un telón de fondo de saqueos, incendios, tiroteos y desorden extremo, el presidente norteamericano está en su elemento como adalid de la ley, el orden

Donald Trump remonta en los estados clave con una estrategia calcada sobre la que le llevó a la Casa Blanca en 2016
Joe Biden y Donald Trump (EEUU). PD

La campaña presidencial estadounidense ha entrado en su recta final, las dos grandes formaciones han nominado a sus respectivos tiques electorales y el mundo está expectante sobre el resultado de esta contienda porque según quién ocupe la Casa Blanca durante el cuatrienio 2021-2025 las cosas discurrirán en una dirección o en otra muy distinta, afectando en no poca medida a nuestras vidas en el resto del planeta.

Los norteamericanos votan sobre todo en función de asuntos domésticos y basta observar las escasas referencias a cuestiones internacionales en los discursos de aceptación de su nominación de Trump y Biden en sus respectivas Convenciones para constatarlo. La gestión de la crisis sanitaria, el racismo y el empleo serán, pues, los ejes del debate de costa a costa a lo largo de los próximos dos meses.

De hecho, en su pugna con Hillary Clinton en 2016, Trump supo aprovechar el descontento y el hartazgo de la clase media blanca conservadora, especialmente en las circunscripciones industriales y en la América profunda rural por problemas internos, las exigencias de minorías identitarias agresivas, las reconversiones en sectores económicos tradicionales, los impuestos, la ideología de género, ligándolo hábilmente con problemas externos, acuerdos comerciales presentados como abusivos, debilidad frente a potencias hostiles, contribuciones excesivamente generosas a organismos internacionales, acuerdos globales desventajosos para Estados Unidos, potenciando así aquéllos a la vez que excitaba el nacionalismo de sus bases.

Como explica Alejo Vidal Quadras en Voxpopuli este 6 de septiembre de 2020, los demócratas, demostrando escasa inteligencia, han utilizado la estrategia del caos en las calles canalizando a su favor la indignación por los excesos violentos de la policía contra la minoría negra, sin tener en cuenta que estaban lanzando un bumerán con trayectoria de retorno hacia su cara.

«En un contexto de saqueos, incendios, tiroteos y desorden extremo, Trump está en su elemento como adalid de la ley, el orden y la autoridad que asegura a los ciudadanos honrados y pacíficos su propiedad y su integridad física. Dado que Biden, por su edad y sus características personales, no es precisamente la imagen de la fortaleza y la capacidad resolutiva, se ha metido en un terreno en el que su rival le supera con creces. Además, el ir acompañado de una número dos con reputación de radical y rupturista no le va a ayudar en absoluto en un clima de algaradas, tumultos y conflicto civil desatado».

El resultado es que a pesar de que en la media de encuestas el presidente está siete puntos por debajo del demócrata Joe Biden, en los estados cruciales, aquellos que ya le abrieron el camino a la Casa Blanca en 2016, Trump consigue empatar.

Según las encuestas, es muy poco probable que este año EE.UU. vea en sus elecciones un triunfo aplastante de uno de los dos partidos. No se repetirán, a tenor de esos sondeos, resultados como los de Ronald Reagan en 1988, que ganó en todos los estados menos en Minnesota y la capital federal, Richard Nixon en 1972, que ganó de nuevo en todos los estados menos en Dakota del Sur y la ciudad de Washington.

De momento, y de nuevo según esos sondeos, Trump tiene asegurados los bastiones republicanos de Alabama, Idaho, Indiana, Kansas, Kentucky, Luisiana, Misisipi, Misuri, Montana, las dos Dakota, Oklahoma, Carolina del Sur, Tennessee, Utah, Virginia Occidental y Wyoming. Entre todos suman 112 votos en el colegio electoral. Para ganar, el candidato debe obtener al menos 270.

Según RealClearPolitics, Biden goza hoy del 49,6% de intención de voto, frente al 42,6% de Trump. Aun así, en 2016 Clinton obtuvo el 48,2% del voto popular frente al 46,1% de Trump, que ganó la presidencia. Como en 2016, hay demócratas que están ya advirtiendo en contra de la complacencia. El cineasta y activista Michael Moore, autor de algunos de los documentales más agrios en contra de los republicanos, advirtió el 28 de agosto de que las bases de Trump, que él estima en unos 60 millones de votantes inamovibles, están enardecidas y movilizadas, sobre todo en los estados cruciales.

«El entusiasmo por Trump está por las nubes. Por Joe [Biden], no», dijo en un mensaje en Facebook.

El presidente le respondió después en la red social Twitter: «Michael sabe de lo que habla».

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