Los liberales flamencos colocan al Gobierno belga al borde de la caída

Los liberales flamencos colocan al Gobierno belga al borde de la caída
. Agencia EFE

La amenaza del partido liberal flamenco Open VLD de retirarse de la coalición gubernamental ha vuelto a desencadenar una grave crisis política en Bélgica y ha situado al Gobierno que encabeza el democristiano Yves Leterme, nuevamente, al borde de la caída.

El Open VLD denunció anoche una situación de «ruptura de confianza» en el seno de la coalición de cinco partidos, flamencos y francófonos, que gobierna Bélgica, a raíz de la disputa lingüística no resuelta en torno a la escisión del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV).

Todos los comentaristas coinciden hoy en considerar inevitable la caída del Gobierno en las próximas horas, si el Open VLD cumple su amenaza de retirarse.

El órgano de dirección del partido flamenco analiza esta mañana la crisis y anunciará su decisión antes de que el primer ministro Leterme comparezca por la tarde ante la Cámara de Diputados.

Los acontecimientos han obligado al rey Alberto II a cancelar su desplazamiento a Visé y a permanecer en Bruselas.

Aunque, en teoría, la suma de los cuatro partidos restantes de la coalición -democristianos flamencos (CD&V), liberales francófonos (MR), humanistas francófonos (CdH) y socialistas francófonos (PS)- conservaría la mayoría en el Parlamento, la parte flamenca quedaría en minoría, lo que le restaría toda legitimidad al Gobierno federal en esa parte del país.

En declaraciones a la radio pública francófona RTBF, el ex primer ministro democristiano Mark Eyskens hizo hoy un llamamiento a los liberales flamencos para que reconsideren su actitud, que calificó de «suicida» no sólo para el partido sino para el país.

Bélgica todavía no ha superado la grave crisis financiera, económica y social, y se dispone a asumir, a partir de julio, la presidencia semestral de la Unión Europea después de España.

Con una deuda pública que supera el 100% del PIB, el ex primer ministro ha alertado de que una nueva crisis política puede traer la desconfianza de los inversores y convertir a Bélgica en la segunda víctima de los mercados, detrás de Grecia.

El desencadenante de la crisis vuelve a ser la disputa en torno al distrito electoral y judicial alrededor de Bruselas.

Los flamencos exigen acabar con la excepción que representan las poblaciones de Halle y Vilvoorde, ambas situadas en Flandes pero donde reside una mayoría francófona.

Hasta ahora, los francófonos de esas localidades, pese a estar en Flandes, han podido votar por listas francófonas en las elecciones, como los residentes en Bruselas, única región bilingüe del país donde existe esa libertad.

El pasado martes, el mediador designado por el rey para proponer una fórmula de solución, el ex primer ministro flamenco Jean-Luc Dehaene, dio por terminada su misión con un informe que fue considerado «insuficiente» por los partidos francófonos.

Aunque la negociación propiamente dicha tenía que comenzar ahora, los liberales flamencos exigieron una solución inmediata al problema de BHV y dieron de plazo hasta hoy al primer ministro para encontrarla.

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