La posible abolición del servicio militar obligatorio divide a los alemanes

Un sondeo sobre la posible abolición del servicio militar obligatorio en Alemania revela que el 51 por ciento de los alemanes desean que continúe frente al 43 por ciento que querrían suprimirlo. El debate se encuentra abierto desde que este mismo mes se planteara la posibilidad de poner fin a la ‘mili’ antes de que expire el mandato del Parlamento actual, en 2013.

El Ministerio de Defensa alemán se plantea la reducción del tamaño del Ejército desde los 252.000 militares actuales a entre 250.000 y 170.000 efectivos y con ello, quizá, terminar con el servicio militar obligatorio, informa el sitio web de noticias alemán The Local.

El presidente del Estado de Sajonia, Stanislaw Tillich, de la gobernante Unión Cristiano Demócrata de Alemania (CDU), se ha declarado en contra de la posible abolición.

«El constante intercambio entre la gente del servicio militar y la sociedad es de una importancia vital (…). Además de todo esto, el servicio militar obligatorio puede animar a la gente joven a unirse al Ejército», aseguró Tillich en una entrevista al diario alemán ‘Hamburger Abendblatt’.

La encuesta, elaborada por Emnid sobre una muestra de 1.000 personas a finales de junio arroja resultados similares a otra que llevó a cabo el Instituto de Estudios de Mercado de Leipzig.

Alemania ha estado debatiendo poner fin al servicio militar como parte de las medidas para consolidar su economía, y el Partido Liberal Demócrata (FDP) de Westerwelle, socio de la coalición de la canciller, Angela Merkel, ha presionado para conseguir su abolición.

Sin embargo, las peticiones del Ejército alemán ha aumentado en los últimos años a medida que el país ha manifestado su renuencia a involucrarse en operaciones internacionales. En la actualidad, Alemania tiene miles de soldados desplegados en el extranjero, incluido Afganistán.

El cambio a unas Fuerzas Armadas totalmente profesionales podría suponer una cuestión divisoria en Alemania, donde el Ejército sigue siendo una cuestión sensible 65 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

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