El BCE pide sanciones a los países con problemas de déficit, deuda o competitividad

El BCE pide sanciones a los países con problemas de déficit, deuda o competitividad
. EFE/Archivo

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha apostado hoy por imponer sanciones financieras y políticas a los países que no cumplan con sus objetivos económicos y hacerlo no sólo teniendo en cuenta el déficit público, sino criterios como la deuda y la competitividad.

En pleno debate europeo sobre el nuevo sistema de gobernanza económica, Trichet ha pedido «ambición» a los gobiernos y al Parlamento Europeo, ante cuya comisión de Asuntos Económicos y Monetarios compareció hoy durante dos horas.

El presidente del BCE ha recalcado la necesidad de que Europa se dote de un mecanismo adecuado de «incentivos y sanciones» y ha denunciado que los países «subestiman de forma continua» sus problemas presupuestarios.

Por ello, ha defendido sanciones tanto «financieras» como «no financieras» para los Estados miembros que no cumplan con los objetivos fijados desde la UE.

Dentro de estas últimas, ha recordado que el BCE está a favor de penalizaciones políticas como la suspensión de los derechos de voto en el Consejo de la UE, que defienden algunos socios como Alemania.

«Son sanciones no financieras, pero que tienen un impacto muy grande», ha destacado Trichet, que ha reconocido sin embargo que este tipo de medidas podrían necesitar de una modificación de los Tratados europeos.

En su intervención ante los eurodiputados, el máximo responsable del BCE ha recalcado que junto al déficit es necesario tener más en cuenta factores que pueden ser una fuente de «inestabilidad financiera y de contagio», caso de la deuda pública y de los problemas de competitividad.

«Hasta ahora el criterio de la deuda ha estado muy olvidado y debemos tener en cuenta los dos juntos, deuda y déficit», ha insistido Trichet.

En las actuales negociaciones para definir las futuras sanciones, algunos países como Italia y Bélgica se oponen a que la deuda sea un factor vinculante a la hora de amonestar a los países.

Respecto a las pérdidas de competitividad, Trichet ha recordado que son «otra fuente de severa inestabilidad» y ha considerado necesario un «nuevo sistema de vigilancia para verificar y corregir desequilibrios macroeconómicos cuando emerjan».

Esa supervisión debe completarse con procedimientos o sanciones que se inicien de forma «casi automática» en base a propuestas de la Comisión Europea y que sólo puedan ser frenadas con una «mayoría cualificada» en el Consejo, ha opinado.

Además, Trichet ha defendido la creación de un «comité de sabios» con carácter «consultivo» que apoye al Ejecutivo comunitario y ofrezca una «segunda opinión» sobre la situación fiscal de los países.

Una vez más, el presidente del BCE ha llamado a los gobiernos europeos a apostar por una «ambiciosa política de consolidación fiscal» y a usar los posibles recursos extraordinarios, derivados por ejemplo de un crecimiento económico por encima de lo esperado, para estabilizar las finanzas públicas.

En este sentido, Trichet ha destacado los datos «mejores de lo esperado» registrados durante los últimos meses, pero ha pedido máxima «cautela» y «prudencia».

«Vemos que habíamos subestimado la recuperación hasta ahora, pero creo que sería inapropiado declarar victoria», ha insistido, recordando el clima de «incertidumbre» que aún persiste en la economía mundial.

Preguntado por la situación de Irlanda, en apuros por los problemas de deuda y la debilidad de alguno de sus bancos, Trichet ha considerado que las autoridades del país «entienden los desafíos» a los que se enfrentan.

«Irlanda ha demostrado en el pasado que era capaz de responder y creo que eso es lo que el gobierno y el parlamento entienden en el presente», ha indicado.

De modo más general, ha confiado en que la recuperación económica continúe a ritmo «moderado» y ha descartado problemas de inflación, insistiendo en que las expectativas en este sentido «se mantienen firmemente ancladas en línea con la definición de estabilidad de precios».

Según Trichet, la tasa de inflación «podría aumentar ligeramente en el corto plazo, pero se mantendrá moderada en un horizonte a medio plazo».

Por ello, ha subrayado que los tipos de interés, fijados en el 1 por ciento, son «apropiados» y ha defendido la decisión del BCE de mantenerlos sin cambios.

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