La indecisión de Irlanda para pedir ayuda a la EU podría precipitar su caída

La indecisión de Irlanda para pedir ayuda a la EU podría precipitar su caída
. EFE/Archivo

Los retrasos e indecisión del Gobierno para solicitar finalmente ayuda a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional (FMI) podría precipitar su caída antes de lo previsto, después de que su socio minoritario, el Partido Verde, pidiese hoy elecciones anticipadas para el próximo mes de enero.

Más que la indecisión, los ecologistas denunciaron la actitud «jesuítica» del primer ministro irlandés, Brian Cowen, y de su titular de Finanzas, Brian Lenihan, quienes no «han sido suficientemente» claros durante la presente crisis.

«La pasada semana ha sido traumática para el electorado irlandés, la gente se siente engañada y traicionada», dijo hoy el presidente de los verdes, John Gormley, en referencia a la manera en que el Gobierno se comportó hasta solicitar este domingo formalmente acceso al rescate financiero de la UE y al FMI.

«Pero hemos llegado a un punto -agregó- en el que la ciudadanía necesita certeza política para guiarla durante los próximos dos meses. Así que creemos que es el momento de fijar una fecha para celebrar elecciones generales».

El ministro explicó que el partido tomó su decisión el pasado sábado y que informó sobre ésta hoy a Cowen, quien de momento sólo ha indicado que el Gobierno está centrado en las negociaciones con la UE y el FMI.

El principal partido de Oposición, el conservador Fine Gael, y el Laborista, posibles socios en un futuro Ejecutivo, abogaron hoy por la «inmediata» convocatoria de elecciones generales, ya que, dijeron, la petición de los verdes acentúa la «incertidumbre política».

Gormley dijo que el Gobierno no ha sido claro y sincero con sus socios en el Ejecutivo ni con la ciudadanía durante la pasada semana, cuando, por ejemplo, aún negaban que Irlanda necesitase un rescate financiero y Bruselas confirmaba lo contrario.

También confesó que él mismo y su colega de partido Eamon Ryan, ministro de Comunicaciones, han operado estos días pasados «bajo órdenes», obligados a seguir la «línea oficial» marcada por los pesos pesados del Ejecutivo, que, básicamente consistía en reconocer «contactos» con la UE y el FMI, pero negar la existencia de «negociaciones» sobre un rescate.

«Lamento mucho que el país esté en manos del FMI y pienso que yo y mis colegas estamos profundamente disgustados por lo que ha pasado, pero creo que tuvimos que permanecer en el Gobierno en todo momento para proteger el interés nacional».

De hecho, el Partido Verde permanecerá en el Ejecutivo hasta que se convoquen elecciones generales, cuestión sobre la que el Gobierno no se ha pronunciado aún, para continuar, dicen, el proceso de negociación con la UE y el FMI.

Gormley recordó hoy que el país necesita ahora un Gobierno estable para elaborar, primero, un plan cuatrienal de austeridad «creíble», aprobar, después, unos presupuestos generales para 2011 y asegurar durante las próximas semanas fondos de ayuda de la UE y el FMI «vitales para los intereses irlandeses y la estabilidad del euro».

La ajustada mayoría que tiene el Ejecutivo de Dublín en el Parlamento podría verse afectada aún más si, como se da ya por seguro, el candidato del FF pierde las elecciones parciales que se celebran este jueves en la circunscripción del condado de Donegal, noroeste del país.

En este contexto, la Cámara Baja irlandesa podría rechazar los citados presupuestos, cuyo objetivo es ahorrar durante 2011 unos 6.000 millones de euros, aunque ésta es sólo la primera fase de una hoja de ruta más amplia diseñada para guiar la economía nacional durante los próximos cuatro años.

El plan de austeridad cuatrienal, que se presentará este martes o miércoles, prevé reducir el déficit hasta el 3 por ciento del PIB en 2014 mediante recortes valorados en 15.000 millones de euros y, según el Gobierno, cuenta con la aprobación de la UE y el FMI.

Mientras, el Ejecutivo irlandés continúa hoy negociando hoy con estos organismo las condiciones del plan de rescate de este país, entre las que destacan una profunda reforma del sistema bancario y de su política presupuestaria.

Aunque aún no ha cifras concretas, la prensa irlandesa estima que el fondo de ayuda europeo y del FMI podría rondar los 90.000 millones de euros, cifra muy superior a la estimada por Dublín, que confiaba en no superar 70.000 millones de euros.

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