La UE acuerda que los bancos privados participen en futuros rescates de países «caso por caso»

Los ministros de Economía de la eurozona han llegado este domingo a un acuerdo para crear un fondo de rescate permanente para después de 2013 que contemplará como novedad la participación, «caso por caso» y «como último recurso», de los bancos privados cuando haya que asistir financieramente a algún país. Con este compromiso, los responsables europeos pretenden frenar el contagio de los problemas de Irlanda a España y Portugal.

Las negociaciones se han acelerado tras el pacto entre Alemania y Francia sobre el funcionamiento de este mecanismo permanente, que sustituirá al fondo de 750.000 millones de euros creado en mayo con el fin de asistir a los países con problemas para refinanciar su deuda. El pacto modera las pretensiones iniciales de la canciller alemana, Angela Merkel, que exigía que la banca asumiera de forma sistemática parte de la carga en futuros rescates.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, se ha mostrado satisfecha con la propuesta final porque «es mucho más clara, mucho más limitada, mucho más ordenada y mucho más prudente de lo que se venía diciendo». A su juicio, los mercados han penalizado a España, Portugal e Irlanda desde hace un mes por la «incertidumbre» sobre cómo se implicaría al sector privado en los rescates tras el anuncio de Alemania y ahora reaccionarán «positivamente» al acuerdo ya que «clarifica» la situación.

También el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, que fue el primero en alertar del riesgo de la postura de Alemania, ha celebrado el compromiso porque aclara que el fondo de rescate permanente seguirá «la doctrina del Fondo Monetario Internacional a nivel mundial» a la hora de decidir la implicación del sector privado.

A partir del 2013, los países con problemas para refinanciar su deuda podrán pedir ayuda al fondo de rescate permanente a cambio de someterse a un duro programa de ajuste fiscal, tal y como ocurre ahora como Irlanda o Grecia. Pero «en ningún caso la reestructuración de la deuda se hará en el momento en que se conceda la ayuda financiera», ha dicho Salgado.

Para la «mayoría de países» esa asistencia será suficiente para estabilizar sus financias públicas. «Unicamente en el caso en el que, después de concedida esa ayuda financiera, el país no pueda pagar su deuda, será en ese momento en el que incorporaremos esta posibilidad de reestructuración en el caso de los acreedores privados», ha aclarado la vicepresidenta económica, que ha resaltado que se tratará siempre del «último recurso».

Para facilitar este proceso, todos los nuevos bonos emitidos desde junio de 2013 por los países de la eurozona incluirán unas cláusulas de acción colectiva, similares a las previstas en la legislación de Estados Unidos y Reino Unido, que permitan el alargamiento de los plazos, la modificación de los intereses o una quita si el deudor no puede pagar.

El compromiso se ha logrado tras una serie de contactos telefónicos este domingo entre la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet.

Sarkozy había mantenido contactos preparatorios con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el primer ministro portugués, José Sócrates y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, según asegura el diario francés ‘Le Monde’.

Ahora, el presidente permanente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, presentará en la cumbre que se celebra el 16 y 17 de diciembre una propuesta para una «reforma limitada» del Tratado de Lisboa que refleje el acuerdo de los ministros de Economía.

La insistencia de Alemania en que el sector privado asuma de forma sistemática parte de la carga en futuros rescates ha sido uno de los detonantes del agravamiento de la crisis de Irlanda, según los analistas. De hecho, los ministros de Economía de Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido se vieron obligados a publicar un comunicado durante la reunión del G-20 en Seúl aclarando que el nuevo mecanismo sólo empezará a aplicarse en 2013 y no afectará al rescate de Irlanda.

Los líderes europeos acordaron a finales de octubre que el debate sobre el futuro fondo de rescate se cerraría en la cumbre de diciembre. Sin embargo, el nerviosismo de los mercados ha acelerado las negociaciones y los Veintisiete esperan ahora que la aclaración sobre que la participación del sector privado se hará «caso por caso» devuelva la estabilidad.

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