Amor imposible.

MADRID, 05 (OTR/PRESS)

Soplan de nuevo malos vientos para el restaurado romance entre Zapatero y los sindicatos. Las declaraciones del presidente del Gobierno, tras el Consejo Europeo del viernes, de total apoyo al plan de competitividad de Merkel, pueden reabrir la herida que acababa de cerrarse con el pacto social y económico, firmado, con gran pompa y a bombo y platillo, esta semana en Moncloa.

La razón es muy sencilla: el famoso plan de la canciller alemana, que cada vez se perfila más como la canciller europea, incluye entre sus medidas estrella el ligar los salarios a la productividad. Zapatero que, en Madrid y delante de los sindicatos, había manifestado que los convenios colectivos en España fijaban la subida de las retribuciones en función del IPC, en Bruselas se mostró más «comprensivo» con el nuevo modelo.

Ya tenemos otra vez el lío montado. Los sindicatos no van a tragar con esta intromisión en la negociación de los convenios, tema este de la máxima importancia y que restaría o dejaría casi sin función su papel como agentes sociales.

Es significativo que, ante esta nueva vuelta de tuerca de la jefa de gobierno alemana, los mayores apoyos a su propuesta vinieran de los países del sur de Europa, los que peor lo están pasando con la crisis y los más necesitados del famoso fondo de rescate. Porque, todo hay que decirlo, la canciller liga la aprobación de este plan de competitividad en la cumbre de marzo de la UE como contrapartida a la ampliación del fondo. Además con el apoyo de Sarkozy.

Es cierto que somos unos de los países de la UE con un nivel de productividad más bajo- no así de horas trabajadas- y que el cambio de fórmula, a la hora de fijar el baremo para la subida de las retribuciones, podría hacer crecer la productividad. Pero ¿por qué no se hizo en tiempos de bonanza? ¿Por qué cuando las empresas gozaban de saneadas cuentas solo incrementaron los «bonux» de sus cuadros directivos y siguieron subiendo los salarios del resto de los trabajadores de acuerdo con el IPC, entonces muy controlado?

El rechazo indignado de belgas y austriacos no parece suficiente para tumbar una idea muy querida para el «frente» franco-alemán y sobre todo para la «locomotora» (aunque deberíamos empezar a llamarla «apisonadora») germana. Por tanto, y teniendo en cuenta la vocación que por los recortes ha asumido Zapatero de un tiempo a esta parte, lo siguiente va a ser el plan de Angela Merkel con todos los ajustes y sacrificios que supone. Esperemos que Rajoy, en esta ocasión y sin que sirva de precedente, se sume sin rechistar. Porque le están haciendo el trabajo sucio sin que el tenga que mover un solo dedo.

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