Los jóvenes investigadores suspenden al sistema nacional de I+D+i

Los jóvenes investigadores que trabajan en España han otorgado un 4,2 sobre 10 al grado de confianza que les transmite el sistema nacional de I+D+I, según se desprende del informe Innovacef 2011, elaborado por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y el Centro de Estudios Financieros (CEF), en colaboración con la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios, el Colegio Oficial de Físicos y la Fundación Universidad-Empresa.

Así, según el informe, la calificación otorgada al sistema nacional de I+D+i, que no llega al aprobado, demuestra lo «lejos que se encuentra España de las expectativas medias que ofrecen los países extranjeros más avanzados» en donde hay científicos españoles desarrollan su actividad.

Por comunidades autónomas, los científicos que manifiestan un mayor grado de confianza en su sistema de I+D+i son los que desarrollan su carrera en Cataluña (4,5), Andalucía (4,3), y Galicia (4,2).

En cuanto a los profesionales que trabajan en el extranjero, han valorado su grado de confianza en el sistema con un 5,7 sobre 10, una cifra que ha bajado frente a la registrada en el Innovacef del año pasado (6,3). Estos científicos, que principalmente realizan su actividad en países de la Unión Europea y Estados Unidos, han considerado que el mejor lugar para investigar es Holanda con una puntuación de 6,9 puntos, seguido de Estados Unidos (6,2) y el Reino Unido (5,9).

En relación a las principales diferencias entre las condiciones laborales que se ofrecen en el extranjero y en España son los salarios (54,49%), la estabilidad laboral (37,72%), el reconocimiento social (36,53%), la financiación (32,93%) y la carrera investigadora (28,74%).

En lo que respecta al balance de la movilidad investigadora, el 62 por ciento de los jóvenes investigadores que trabajan en España, tiene altas posibilidades de marcharse al extranjero, un 2 por ciento más respecto a Innovacef 2010. Por el contrario, el porcentaje de científicos españoles que podrían regresar en el espacio de dos años se reduce al 29 por ciento, cuando el año pasado se situaba en el 40 por ciento.

En este sentido, el investigador principal del informe, Pedro Aceituno, ha señalado que «a pesar de que la confianza se reduce en el extranjero, los científicos españoles no están dispuestos a emprender el viaje de regreso hasta que no se incrementen en una mayor medida los niveles de confianza en España».

De hecho, los porcentajes relacionados con las expectativas positivas de contratación de personal investigador se concentran en el 49 por ciento de los que trabajan fuera por un 29 por ciento en el caso de los que están en España.

COOPERACION ENTRE CIENTIFICOS Y EL SECTOR EMPRESARIAL

Por otra parte, este año el informe ha querido profundizar en la colaboración entre los científicos y el sector empresaria. En este sentido, se desprende que el porcentaje de colaboración es «muy reducido» tanto los jóvenes investigadores que trabajan en España como los científicos españoles que efectúan su labor en el extranjero han seleccionado.

«Es un dato indicativo de que se perjudicará la creación de puestos de trabajo altamente cualificados, una de las grandes virtudes de esta importante línea de transferencia del conocimiento científico», señala Aceituno.

Otros datos a destacar son que el 81 por ciento de los jóvenes investigadores que trabajan en el país tienen sus expectativas positivas en relación con la publicación de sus conocimientos científicos, frente al 90 por ciento de los que efectúan su actividad en el exterior. Además, las expectativas favorables de patentar se mantienen escasas para ambos colectivos, con un 27 por ciento para los primeros y un 31 por ciento para los segundos.

Aceituno ha señalado que «es necesario destacar que, a pesar de las dificultades que continúan manifestando los jóvenes investigadores que trabajan en España, en relación con la carrera investigadora y la formación que se les ofrece, el porcentaje de los que están consiguiendo beneficios económicos para su organización se ha aproximado en gran medida al de los científicos españoles en el exterior».

«Por ello, como exponentes de la economía del conocimiento, se debe apostar de manera decidida por mejorar su condiciones profesionales, para así, salir de esta crisis y prevenir las futuras», ha concluido.

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