Aprovechó para calificar de "valientes" las últimas decisiones del Gobierno de Mariano Rajoy
Nunca antes nuestro país había sido tan protagonista de una campaña electoral francesa. Y no para bien precisamente.
El actual morador del Palacio del Elíseo está echando toda la carne en el asador porque las encuestas no le son del todo favorables y su rival, el socialista Hollande, apela en sus discursos a criticar su proyecto económico, al que califica de «financeramente insostenible».
Sarkozy por su parte defendió sus medidas económicas aplicadas durante el último mandato y afirmó que sin ellas Francia estaría como España y Grecia.
Sea como fuere, Sarkozy sabe de lo que habla. En uno de sus recientes mítines, afirmó que «en España han tenido que bajar las pensiones, han tenido que bajar los sueldos en la administración pública, el paro ha aumentado en un 225%, mientras en Francia ha crecido un 17%».
Como si de un muletilla se tratara, François Baroin, ministro de Finanzas, comentó en la Asamblea Nacional que en 2012 el déficit público galo se reducirá al 4,4% del PIB gracias a que «se han tomado las medidas necesarias para cumplir nuestros objetivos».
Aprovechó para calificar de «valientes» las últimas decisiones del Gobierno de Mariano Rajoy.
En España, como es sabido, estas declaraciones han caído como un jarro de agua fría. Por un lado los antiguos gestores socialistas han puesto el grito en cielo apelando a los valores patrios.
Por el otro, el actual Gobierno se ha alineado del lado de Sarkozy aclarando que sus declaraciones no van contra España sino contra las políticas de izquierdas aplicadas en nuestro país.
Solo hay que mirar una serie de datos para plantearse si lo que defiende Sarkozy es legítimo o no.
El candidato conservador llegó a la presidencia francesa en 2007. En aquel año el PIB de su país se elevaba a 1,88 billones de euros con una renta per cápita de 34.000 € y un paro del 9%.
Seis años después, los deberes en los que se basa Sarkozy para demostrar su fuerza son evidentes: el PIB ha aumentado hasta los 2,21 billones de euros, la renta per cápita es de 35.000 € y el paro solo ha subido un 0,1%.
Sin embargo, la situación de España es bien distinta. El PIB en 2007 era de 1,05 billones de euros, la renta per cápita de 23.500 € y el paro del 8,3%.
En 2011 nos hemos despachado con un PIB de 1,07 billones de euros, una renta per cápita de 23.300 euros y un paro del 21,5%.
Es decir, nuestra producción apenas ha aumentado, somos más pobres y el paro ha aumentado un 13,2%.
Aparte quedan la deuda soberana, el agujero del sistema financiero, el falseamiento de las cuentas públicas y un casi sinfín de ejemplos que nos avergüenzan cada vez que mencionan el caso de España allén de los mares o de los Pirineos.
Es normal que ningún líder lo quiera para su país, ni Sarkozy ni nadie.
NOTA.- leer artículo original en ‘La Gaceta’
