Dificultades para el despertar económico del Viejo Continente

La falta de reformas en Italia y Francia y la débil Alemania frenan la recuperación de la Unión Europea

Las sanciones comerciales a la UE por el conflicto de Ucrania han hecho saltar las alarmas en toda Europa

La falta de reformas en Italia y Francia y la débil Alemania frenan la recuperación de la Unión Europea
Mario Draghi. EP

Inquietan el varapalo de pedidos industriales alemanes, la baja inflación y el tibio PMI manufacturero

Inquietan el varapalo de pedidos industriales alemanes, la baja inflación y el tibio PMI manufacturero.

Las sanciones comerciales rusas a la Unión Europea por el conflicto de Ucrania, así como los síntomas de que la recuperación de la eurozona se ralentiza, han hecho saltar las alarmas en toda Europa.

Como explican Pepa Montero y Giovanni Vegezzi en ‘El Economista’, tras la recaída en recesión de Italia, la pertinaz resistencia de Francia a hacer reformas estructurales y, sobre todo, la evidencia de que la crisis está pasando factura a Alemania -la locomotora del bloque-, la incertidumbre se adueña de las plazas europeas. Además, las dudas sobre la fortaleza real de la recuperación económica añaden presión al Banco Central Europeo (BCE), toda vez que el fantasma de la deflación sigue sobrevolando la eurozona.

Con Francia estancada e Italia en recesión, España sí depara buenas noticias: un alza del PIB del 0,6 por ciento en el segundo trimestre, con lo que enlaza doce meses en positivo. El PIB alemán repuntó el 0,8 por ciento, pero se estancó en Finlandia, Portugal y Holanda.

A todas luces, la situación es delicada en la zona euro, que aún mantiene un enfermo crónico, incapaz de abandonar el paraguas de la troika (Grecia), otro país rescatado que no parece dar quebraderos de cabeza (Chipre) y dos miembros salidos del rescate (Irlanda y Portugal) aún lejos de suspirar aliviados.

En ese contexto, el PIB de la eurozona avanzó el 0,2 por ciento en el primer trimestre -menos de lo previsto- apoyado por una expansiva política monetaria, la mejora de condiciones financieras y el tono más neutral de la política fiscal.

En cuanto a las previsiones a corto y medio plazo, el escenario, tal y como describió el jueves el presidente del BCE, Mario Draghi, es de un crecimiento lento, frágil y desigual, «condicionado por el imprescindible saneamiento de balances en el sector privado y el ajuste fiscal en la gran mayoría de países».


La locomotora alemana echa el freno por las sanciones a Rusia

Contra todo pronóstico, las nuevas órdenes de pedidos a las empresas alemanas cayeron el 3,2 por ciento en junio, frente a mayo, en lo que supone su mayor retroceso desde 2011. Ello se debe al fuerte impacto que para la exportación alemana están teniendo las tensiones con Rusia por la crisis en Ucrania.

La caída de pedidos es el último dato preocupante que arroja la economía germana, cuya capacidad de tracción en la salida de la crisis europea ha sido innegable, y precisamente por eso su ralentización es una amenaza para el conjunto.

De hecho, los analistas de Bloomberg temen que el PIB alemán pase de crecer el 0,8 por ciento en el primer trimestre a caer al -0,1 por ciento en el segundo. La cifra real se conocerá la próxima semana.

En esa debilidad alemana tendrían mucho que ver las últimas medidas adoptadas por el Gobierno de Angela Merkel, como el adelanto de la jubilación o la implantación del salario mínimo, además de mayor regulación laboral.

Francia es la principal fuente de riesgo por su retraso reformista

La segunda economía de la zona euro es, hoy por hoy, la que arroja algunos de los datos más preocupantes. El país cosecha cifras negativas trimestre tras trimestre. El desempleo roza ya el 11 por ciento -el doble que Alemania- y acumula cinco millones de parados. La deuda pública es de dos billones de euros -el 93,6 por ciento de su PIB- y analistas internacionales, como el FMI, le auguran un anémico crecimiento del 0,7 por ciento este año.

Para empeorar las cosas, en Francia, la división interna entre los socialistas, las amenazas de los sindicatos y las protestas en la calle entorpecen al primer ministro, Manuel Valls, que avanza con lentitud para implantar el paquete de reformas que lanzó, a bombo y platillo, el presidente François Hollande.

La realidad es que Francia aún no ha reestructurado ni controlado su gasto público, disparado por encima del 56 por ciento del PIB. Tampoco ha reformado el mercado laboral o el de bienes y servicios.

Entre lo que sí se ha aprobado figura un proyecto que prevé una reducción fiscal para los sueldos más bajos y recortes de unos 4.000 millones en los presupuestos ministeriales. Un segundo proyecto de ley prevé reducir a las empresas las cotizaciones sociales por más de 30.000 millones en tres años, además de congelar los sueldos de los funcionarios y las pensiones superiores a 1.2000 euros mensuales.

Sí se ha avanzado en la reforma territorial, que ha reducido a 14 las anteriores 23 regiones francesas.

Sin reformas ni inversión, Italia va a su tercera recesión desde 2007

Cuando, el pasado miércoles, la oficina estadística italiana avanzó que el PIB del segundo trimestre cayó el 0,2 por ciento y, por tanto, el país se sumía en su tercera recesión desde 2007, el propio Mario Draghi explicó las causas: la incertidumbre sobre las reformas provoca un nivel bajo de inversiones privadas.

Y es que los dos Gobiernos de amplia coalición de Mario Monti y Enrico Letta se centraron en poner orden en las cuentas; ahora le toca a Matteo Renzi. Pero, aparte del primer visto bueno a la transformación del Senado en una Cámara de representantes autonómicos, el joven primer ministro aún no ha conseguido resultados en economía.

Renzi, que ha decidido empezar por la reformas constitucionales en vez de enfrentarse a los problemas más urgentes de la economía, tiene su parte de responsabilidad. Sin embargo, tras el fracaso de tantos primer ministros, la sospecha (en Fráncfort y en Bruselas) es que en el país transalpino los Gobiernos hallan demasiados obstáculos en el Parlamento a la hora de actuar.

De hecho Renzi, que recién nombrado anunció una «revolución» en cien días, ahora advierte de que para cumplir con su agenda necesitará por los menos mil días, es decir hasta acabar la legislatura, en 2018.

El tiempo apremia y Buselas teme que la marcha del joven líder empantane la situación. Un anticipo de lo que puede pasar en los próximos meses se vio en la reforma del Senado.

La oposición presentó 8.000 enmiendas al proyecto, que prevé acabar con la ingobernabilidad del país, quitando a la Cámara alta el poder de dar la confianza a los Ejecutivos, así como el visto bueno a las leyes del Congreso.

Quizá por eso Draghi pide una intervención europea que pase por encima de los políticos. Porque seguir con la tercera economía de Europa sin recuperarse podría costar caro al resto de miembros de la eurozona.

Asustan los bajos precios en la UE, con cuatro países en deflación

La tasa de inflación del área del euro permaneció en niveles muy reducidos durante el segundo trimestre, al punto de situarse en el 0,4 por ciento en julio. Esta evolución hace que el retorno a valores cercanos al 2 por ciento -objetivo de estabilidad fijado por el BCE- se prevea lento, como consecuencia de la debilidad de la recuperación económica, la persistencia de brechas de producción negativas y la elevada tasa de desempleo.

De hecho, hay tres países de la eurozona en una prolongada deflación: Grecia, que registra tasas negativas de precios desde octubre de 2013 y que cerró junio en el -1,5 por ciento; Portugal, que desde febrero de 2014 anota caídas consecutivas de precios; y Chipre, que en junio -con un 0,0 por ciento- logró salir de ocho meses de inflación negativa, y habrá que ver si no recae.

Además, Bulgaria, con disminuciones de precios de casi el 2 por ciento en junio pasado, acumula nueve meses en tasas negativas.

Un contexto de inflación demasiado baja por un período prolongado dificulta el desendeudamiento y la corrección de los desequilibrios exteriores, además de lastrar la demanda agregada y exponer al continente a perturbaciones.

El PMI manufacturero agua previsiones y se estanca por Francia

El crecimiento manufacturero de la eurozona no logró acelerarse en julio -decepcionó a los analistas, que esperaban un mejor dato- a pesar de que las fábricas mantuvieron los precios inalterados. Las principales causas de este tropiezo fueron la mayor contracción de Francia y las renovadas tensiones entre Ucrania y Rusia, que pesaron sobre el sentimiento inversor.

En concreto, el índice PMI del sector privado, que elabora Markit, se situó en julio en 51,8 puntos, es decir, por debajo del dato adelantado de 51,9. En esta tibia cifra repercutió, fundamentalmente, el retroceso manufacturero de Francia, cuyo índice cayó desde los 48,2 puntos en junio a 47,8 en julio.

Esto significa que el PMI galo disminuyó a su marca mínima de los últimos siete meses. Otros países que encajaron mermas en su actividad en julio son Italia, cuyo indicador bajó a 51,9 puntos, frente a 52,6 de junio. Grecia, el enfermo crónico, sufrió otro revés en el séptimo mes.

La abultada deuda frena la frágil recuperación del continente

Los elevados niveles de endeudamiento de algunos países, tanto del sector privado no financiero como de las propias entidades bancarias, amén de la necesidad de continuar con el proceso de consolidación fiscal, seguirán limitando la recuperación en la zona euro y, por ende, en toda Europa.

Es el diagnóstico que realiza el Banco de España en su informe económico de julio, y que coincide con las alertas lanzadas el jueves por el BCE.

 

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