Syriza endurece su reforma de pensiones para cerrar un acuerdo

Tsipras claudica en Bruselas y acepta las condiciones de los acredores para evitar el colapso de Grecia

“La respuesta del Gobierno griego a los requerimientos de las instituciones para las metas fiscales es absoluta y completa”

Tsipras claudica en Bruselas y acepta las condiciones de los acredores para evitar el colapso de Grecia
Alexis Tsipras. EP

Grecia fija finalmente un IVA en tres tramos: un tipo general del 23%, una tasa reducida del 13% para productos básicos (alimentación, energía y hoteles), y fija un tipo superreducido del 6% para material hospitalario y libros

Perdidos seis meses, con la economía del país en picado, tras ver como huían de Grecia decenas de miles de millones de euros, abocado a no poder pagar en breve ni los sueldos de los funcionarios y con el PIB reducido casi cuatro puntos, por las dilaciones, dudas e ineptitudes de seu Gobierno, Alexis Tsipras se ha rendido.

El primer ministro griego acepta finalmente los objetivos fiscales fijados por los acreedores: un 1% de superávit primario (sin contar los intereses) en 2015 y un 2% el año próximo, el 3% en 2017 y el 3,5% en 2018, según la propuesta -de 11 páginas- remitida este lunes a Bruselas.

«La respuesta del Gobierno griego a los requerimientos de las instituciones para las metas fiscales es absoluta y completa», según el documento que firma el propio Tsipras en su primera página.

«Las medidas incluidas superan los objetivos previstos por la troika».

Como detalla Claudi Pérez  en ‘El País‘ este 22 de junio de 2015, el Gobierno griego aprobará medidas que supondrán un incremento de los ingresos fiscales del 1,5% del PIB este año y del 2,9% en 2016, con un notable impacto en la medida más controvertida hasta hoy: la reforma de las pensiones, que se endurece respecto a las propuestas anteriores.

El Eurogrupo ha adelantado que esa oferta ha recibido «una buena acogida» y supone «una buena base de negociación» para lograr un acuerdo político en la cumbre de esta noche y un acuerdo definitivo a finales de esta semana.

Grecia fija finalmente un IVA en tres tramos: un tipo general del 23%, una tasa reducida del 13% para productos básicos (alimentación, energía y hoteles), y fija un tipo superreducido del 6% para material hospitalario y libros: eso supondrá unos ingresos adicionales de 1.400 millones de euros, el 0,74% del PIB, muy cerca de lo que querían los acreedores.

Pero las mayores concesiones proceden de la reforma de pensiones, para endurecer las prejubilaciones y retrasar la edad de jubilación.

Ese endurecimiento de las prejubilaciones generará un ahorro de 360 millones en dos años (hasta ahora, Atenas proponía una reforma con un impacto mínimo, de 71 millones).

El Ejecutivo de Tsipras pondrá en marcha una reforma con un recorte inicial reducido (de apenas el 0,37% del PIB este año), que ascenderá a más del 1% en 2016 y en 2017.

En 2025, la edad de jubilación será de 67 años, con fuertes penalizaciones (de hasta el 16%) para quienes se jubilen antes.

El paquete incluye medidas duras, que le granjearán problemas en casa: básicamente, aumentan todas las contribuciones al sistema de Seguridad Social.

Y da el visto bueno a una de las medidas más controvertidas: acepta eliminar (eso sí, gradualmente y a partir de 2018) el subsidio para los jubilados (EKAS) y reemplezarlo por pensiones en 2020, y sube del 4% al 5% las contribuciones de los pensionistas al sistema de salud.

Junto a la reducción del gasto militar (200 millones en 2016, que ya estaba en propuestas anteriores), Tsipras crea un impuesto a la televisión con el que recaudará 100 millones anuales, y pone en marcha otras medidas como una tasa de lujo y para los yates privados.

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