Las cesiones de Tsipras en pensiones e IVA han permitido el acercamiento entre Atenas y los acreedores para poner fin, de momento, a la agonía helena

¿Es el acuerdo con Grecia una mera huida hacia delante de la que nos arrepentiremos todos?

El ala más izquierdista de Syriza avisa de que no aceptará el acuerdo con la Unión Europea

¿Es el acuerdo con Grecia una mera huida hacia delante de la que nos arrepentiremos todos?
Varoufakis con Tsipras. HL

El pacto de Atenas con la UE debe ser aprobado en el Parlamento griego y el propio vicepresidente de la Cámara dice que es antisocial

El ala más izquierdista de Syriza ha reaccionado este martes contra las concesiones que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, hizo este 22 de junio de 2015 a los socios de la Unión Europea, un paquete que incluye una reforma de las pensiones y la aceptación de las metas fiscales hasta 2018.

«Las medidas no se pueden votar, son extremas y antisociales», ha señalado este martes el vicepresidente del Parlamento griego, Alexis Mitropoulos, que ha advertido que difícilmente el pacto obtendrá el respaldo de la Cámara.

Una vez que Grecia y las instituciones antes conocidas como troika alcancen un acuerdo -que los socios de la UE ven inminente y que disiparía el riesgo de la salida de Grecia del euro- el pacto será remitido al Parlamento griego.

En caso de no lograr el apoyo de los diputados de la coalición gubernamental -el izquierdista Syriza y el nacionalista Griegos Independientes- la única salida son las urnas y convocar de nuevo a votar a la ciudadanía helena (El Eurogrupo se reúne de nuevo este miércoles para tratar de cerrar un acuerdo sobre Grecia).

¿SOLUCIÓN, APAÑO, CHAPUZA O PATADA ADELANTE?

Las cesiones de Grecia en pensiones e IVA -dos de sus líneas rojas- han permitido el acercamiento entre Atenas y los acreedores para poner fin, al menos de momento, a la agonía helena.

Si, como está previsto, mañana se cierra un acuerdo entre unos y otros, Grecia recibirá una nueva ayuda financiera, que permitirá asumir los pagos a los que debe hacer frente entre julio y agosto al FMI y al BCE, por unos 8.000 millones de euros.

Explica Laia Julbe en ‘El Economista’ que el avance es sumamente importante, pues pone fin a cinco largos meses de negociaciones para desbloquear una ayuda necesaria para evitar el default de Grecia. Pero no deja de ser un parche temporal, lejos de ser el definitivo que permita poner fin al problema de fondo: la insostenible deuda helena, que hoy roza el 180% del PIB.

El volumen de deuda griega puede no ser un problema inmediato, más si uno mira los costes de financiación de esa deuda, que son muy reducidos, no solo hoy, sino en los próximos años. Más urgente es que Grecia vuelva a crecer y generar empleo y gane competitividad. Y en eso trabajan los socios europeos, pero algún día, estos acreedores tendrán que asumir que la deuda es prácticamente impagable.

Por eso el primer ministro griego ha reclamado que el pacto que podría cerrarse esta misma semana no sea una huida hacia adelante, sino el acuerdo que permita acabar con este círculo vicioso y no lleve a Grecia al mismo sitio en otros seis, ocho o diez meses.

Es la «solución sostenible» de la que tanto ha hablado Tsipras, en referencia a su demanda de que buena parte de la abultada deuda Grecia sea condonada, algo que considera vital si la economía griega quiere iniciar una recuperación después de una larga crisis y a lo que Alemania, el mayor contribuyente de los 240.000 millones de euros de los rescates a Grecia, se opone totalmente.

Subida de impuestos

Y es que puede que no haya recuperación total sin solucionar el problema de la deuda. Una recuperación económica para la que se pide un mayor esfuerzo al pueblo heleno, que deberá asumir la nueva subida de impuestos que ha aceptado Grecia. Tsipras puede vender a su Parlamento que no hay nuevas medidas de austeridad del gasto público, al menos no de calado. Pero al fin y al cabo, quien asumirá la carga será el contribuyente, ya de por sí debilitado.

No en vano, el país se compromete a subir el IVA y a aplicar a la mayoría de productos el tipo general del 23%. El tipo reducido del 13% se limitará únicamente a la energía, los alimentos básicos y los hoteles, mientras que habrá un tipo superreducido del 6% para suministros médicos y libros.

En materia de pensiones, el Gobierno de Syriza pretende ajustar 2.525 millones en dos años, tras aceptar retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años, además de ir eliminando gradualmente a partir de 2016 las prejubilaciones hasta su abolición total en 2025. Además, aumentará las contribuciones sociales.

Entonces, con la nueva propuesta de reformas de Grecia se evita la quiebra, y el caos bancario -en este punto también gracias a la ayuda del Banco Central Europeo (BCE), pero también se pone en duda hasta qué punto logrará el objetivo de devolver al país a la senda del crecimiento, si se aprieta todavía más a los ciudadanos.

Con esta última oferta, Grecia tiene intención de generar unos ingresos adicionales del 1,51% del PIB este año y del 2,87% del PIB en 2016, algo que también logrará con un aumento del impuesto de sociedades del 26% al 29%, con una tasa extra del 12% a los beneficios empresariales superiores a medio millón de euros, un mínimo recorte del gasto en Defensa de 200 millones de euros en 2016 y un aumento del impuesto al lujo incluyendo los yates privados.
De vuelta a la deuda

Así las cosas, Tsipras no se conforma con una solución parcial en las negociaciones con sus acreedores, sino que busca una global, por eso cree que «la pelota está ahora en manos de sus socios».

Pero una vez más ayer volvió a surgir la voz de Alemania. La canciller germana, Angela Merkel, señaló al término de la reunión de ayer de los líderes europeos que Grecia no debe devolver sus créditos «en mucho tiempo», por lo que la cuestión de un alivio de la deuda «no es la más urgente» y que, por lo tanto una reestructuración de la misma «no ha estado a debate».

La misma idea recogía hace unos días Guindos, al señalar que petición de Grecia de que se aplique una reestructuración de la deuda es «una línea roja» para muchos países del euro. Así afectaría la reestructuración en España.

¿De dónde llegará la solución?

A falta de ver los avances que se producirán en la reunión del Eurogrupo de este miércoles y en la cumbre europea del jueves, Grecia ya ha hecho sus propias propuestas para intentar buscar una solución a su abultada deuda.

Son muchos los planes que ha analizado para reducirla. Entre ellos una quita por valor de 72.000 millones de euros del préstamo contratado con el antiguo fondo de rescate, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que fue de 144.000 millones. Una propuesta que tiene pocas opciones de prosperar.

Otra propuesta plantea la posibilidad de trasladar al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) los bonos que ahora están en manos del Banco Central Europeo, por un total de 27.000 millones de euros, y así Atenas podría renegociar los plazos de devolución y reducir los tipos de interés.

De esta forma, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) prestaría directamente esos 27.000 millones a Grecia y se cancelaría los que actualmente están en posesión del BCE. Al pasar al MEDE, Grecia lograría un dobe beneficio: pagar intereses más bajos que los previstos para los bonos en manos del BCE y que el nuevo préstamo venciese más tarde.

El Gobierno griego ha planteado además la transformación de los préstamos bilaterales con sus socios europeos correspondientes al primer rescate, en bonos perpetuos o incluso vincular el pago de la deuda al crecimiento anual de la economía griega, de modo que el pasivo se financie por el crecimiento y no por los Presupuestos.

Por otro, Tsipras insiste en la necesidad de desarrollar un programa de inversiones, que sería financiado a través del plan Juncker.

No en vano, el objetivo del primer ministro heleno es lograr un acuerdo que garantice «las necesidades de financiación del país, la justicia social y la sostenibilidad de la deuda». La solución, ha dicho Tsipras, debe además ir acompañada de un «paquete de desarrollo» para Grecia.

Está claro que con el acuerdo que posiblemente se cerrará esta semana Grecia gana un tiempo esencial, pero todas estas cuestiones deberán ser tratadas algún día por los acreedores del país si se quiere zanjar de una vez el problema heleno.

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