Ambas partes cierran en Bruselas un acuerdo para el reasentamiento de asilados

Los líderes europeos y Turquía llegan a un ‘apaño’ que permitirá la expulsión de refugiados

El pacto entrará en vigor este mismo domingo para que las expulsiones comiencen a realizarse desde el 4 de abril

Los líderes europeos y Turquía llegan a un 'apaño' que permitirá la expulsión de refugiados
regreso refugiados

Está por ver, no obstante, que lo pactado en Bruselas disuada las salidas desde Turquía, que las autoridades turcas tengan la capacidad (y la voluntad) de frenarlas y, por tanto, que esa vía hacia Europa se ciegue

La UE y Turquía han logrado este 18 de marzo de 2016  firmar su controvertido acuerdo para expulsar a migrantes y refugiados llegados a las costas griegas a cambio de acelerar la adhesión del país vecino al club comunitario y eliminar, a partir de julio, la necesidad de visado para los turcos que viajen a Europa.

Tras dos días casi ininterrumpidos de negociaciones, los Veintiocho y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, han acordado por unanimidad ese trato que ha despertado alarma en diversos colectivos, entre ellos, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

Los detalles del acuerdo muestran, no obstante, que las expulsiones apenas suponen una amenaza para lograr el objetivo que buscaba la UE: sellar la ruta del mar Egeo, que el año pasado transportó a territorio europeo a más de un millón de refugiados.

Con la advertencia de que se expulsará a todo el que llegue, Bruselas confía en romper el modelo de negocio de las mafias y, sobre todo, en que Turquía frene las salidas desde su territorio, algo que hasta ahora no ha podido garantizar.

El pacto entrará en vigor este mismo domingo para que las expulsiones comiencen a realizarse desde el 4 de abril.

Con esa inmediatez se espera evitar un efecto llamada que impulsaría a miles de refugiados a precipitarse hacia Europa ante el temor de que esa ruta se cierre.

Está por ver, no obstante, que lo pactado en Bruselas disuada las salidas desde Turquía, que las autoridades turcas tengan la capacidad (y la voluntad) de frenarlas y, por tanto, que esa vía hacia Europa se ciegue.

LOS PUNTOS DEL PACTO

  • Expulsiones. Todos los «migrantes irregulares» -denominación que ahora también incluye refugiados- llegados a las islas griegas desde el próximo domingo serán devueltos a Turquía. El texto final refuerza las garantías legales al explicitar que no habrá «expulsiones colectivas» y que todo el proceso se hará con la ayuda de ACNUR.
  • Uno por uno. A cambio, por cada sirio retornado otro será reasentado en la UE. Para elegirlos, se tendrán en cuenta criterios de vulnerabilidad (por ejemplo, primando a mujeres y niños). Y para evitar que los refugiados se embarquen en la peligrosa ruta hacia Europa, se dará prioridad de acogida a los que no hayan llegado antes a la UE por medios irregulares. Este esquema, no obstante, esconde una trampa fundamental que demuestra que el sistema simplemente pretende mandar una señal disuasoria y no hacer devoluciones (ni reasentamientos) en grandes magnitudes. Europa solo se compromete a dar cobijo a 72.000 personas por este mecanismo, lo que impide que pueda haber más de 72.000 retornos. Si se superan esos números, el sistema decae, aclara el texto. La canciller alemana, Angela Merkel, admite el matiz, pero confía en que no se llegue a esas cifras porque los migrantes dejarán de llegar cuando sepan que serán retornados.
  • Nuevas rutas. Conscientes del riesgo de que las mafias abran otras rutas ante la clausura del Egeo, Turquía se compromete a adoptar «todas las medidas necesarias» para evitar nuevos caminos irregulares para llegar a Europa.
  • Más acogidas. El gran incentivo para que Turquía acepte frenar las salidas es que Europa se compromete a acoger, legalmente, a un número indeterminado de refugiados. Pero este esquema solo entrará en vigor «una vez se cierren o al menos se hayan reducido sustancialmente las entradas irregulares». Es decir: Turquía se verá aliviada de una parte de sus refugiados si coopera para que no crucen irregularmente hacia Europa.
  • Visados. Se acelera la promesa europea de librar de visados a los turcos que quieran viajar a la UE. El objetivo se alcanzará «como muy tarde a finales de junio», aunque se añade la cautela de que solo ocurrirá «si se cumplen todos los requisitos» exigidos, todo un reto cuando, de las 72 condiciones requeridas, aún se cumplen 50 o 60, según Alemania.
  • Más dinero. Bruselas se compromete a desembolsar más rápido los 3.000 millones que ya ha empezado a abonar a Turquía por proyectos concretos de atención a refugiados (habrá nuevas partidas este mismo mes). Cuando esté prácticamente agotada esa remesa, se movilizarán otros 3.000 millones para fines similares antes de finales de 2018.
  • Adhesión al club comunitario. Turquía ha logrado que el texto común incluya un compromiso concreto de apertura de un nuevo capítulo del proceso de adhesión a la UE antes de 1 de julio. Chipre, muy contraria a estrechar lazos con Ankara, no ha puesto peros porque se trata de un capítulo poco conflictivo (relativo al presupuesto).
  • Los Veintiocho y Turquía han acordado ya el mecanismo de devolución de refugiados de Grecia a Turquía, y el posterior reasentamiento a la UE. Se abrirá además un solo capítulo de la adhesión de Turquía a la Unión –relacionado con asuntos financieros y de presupuesto–, por lo que Chipre retira su amenaza de bloqueo. Habrá 3.000 millones más para Ankara a partir de 2018. Se acuerda acelerar la liberalización de visados a julio, siempre que Turquía cumpla con los 72 requisitos imprescindibles, algo que no parece ni mucho menos probable en ese plazo.

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